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2.2..VENTAJA COMPARATIVA Y ABSOLUTA



Además de todas las diferencias que hemos visto en el apartado anterior, hay un motivo que explica en qué bienes se especializa un país: La ventaja comparativa.
Los países tienden a especializarse en la producción de bienes para los cuáles tienen una ventaja comparativa. ¿Pero qué es exactamente? No temas, my friend, que vamos a explicarlo, pero antes debemos entender la ventaja absoluta.

LA VENTAJA ABSOLUTA.

Mi amiga Carmen es realmente buena en temas electrónicos, mientras que su marido Antonio es muy hábil pintando. Cuando se mudaron de casa, tenían todo listo excepto dos habitaciones a las que les faltaba pintar y llevar a cabo la instalación eléctrica en cada habitación.

Carmen necesitaría sólo 1 hora para instalar una habitación, mientras que pintarla le llevaría otras 3. Antonio por otra parte tardaría 1 hora en pintar una habitación y la instalación de todos los aparatos le llevaría 4 horas.

Si cada uno hiciera la instalación y pintura de una habitación, Carmen tardaría 4 horas en una (1 de instalación y 3 pintura) y Antonio 5 en la otra (1 pintura y 4 instalación). Como puedes imaginar esta decisión no es inteligente. Si ambos se especializan en lo que mejor saben hacer, Carmen en la instalación y Antonio en la pintura, tardarían solo 2 horas cada uno en acabar las 2 habitaciones. Ambos tienen una ventaja absoluta en un campo.

Un país tendrá ventaja absoluta sobre otro país cuando es capaz de producir un determinado bien, usando menos recursos o bien producir más bienes con los mismos recursos. En esta situación, a cada país le interesa especializarse en producir ese bien e intercambiar sus excedentes por otros productos que produzca peor.

Esto explica porque Japón se especializa en productos de alta tecnología, China en productos manufacturados que necesitan mucha mano de obra, o España en ofrecer servicios turísticos. Lo hacen, porque son muy buenos produciendo eso, ya sea por tener recursos naturales, capital o trabajadores que lo permitan.

Como ves, la vida puede ser maravillosa cuando los países se especializan en aquellos bienes para los que tienen una ventaja absoluta y luego intercambian con otros países. Lo mismo le pasaba a mi amiga Carmen y su marido, en donde la especialización les ha permitido ahorra horas de trabajo.  Que guay esto del comercio internacional ¿no?

Pero un momento ticher, que aquí hay truco.

¿Qué pasa si un país no tiene ventaja absoluta en ningún bien?

Si por ejemplo Alemania fuera mejor produciendo todos los productos anteriores, ¿Eso supondría que Japón, España o China ya no podrían negociar con Alemania porque son peores en todo? De la misma manera, si Carmen fuera mejor pintando e instalando aparatos electrónicos que Antonio, ¿Hay algún acuerdo que le podría convenir teniendo en cuenta que es mejor en todo?

El señor David Ricardo demostró hace dos siglos que incluso aunque un país fuera peor que otro fabricando todos los bienes, el comercio puede ser interesante para los dos. La clave es la ventaja comparativa.

LA VENTAJA COMPARATIVA

Imagina que Carmen es una ingeniera que se dedica a desarrollar programas informáticos y que un cliente le ofrece 1000 euros por ello. Antonio por otra parte debe ir a hacer un trabajo por el que le pagan 200 euros.

Ese día es muy importante que uno de los haga toda la instalación electrónica de la casa. Carmen es mejor en su trabajo (cobra más dinero al menos) y también es mejor instalando la instalación eléctrica, aunque Antonio podría hacerla en un poco más de tiempo. ¿Debe Antonio ir a trabajar porque es peor en la instalación eléctrica? La respuesta es NO. La clave está en la ventaja comparativa. Carmen es mucho mejor en su trabajo y renunciar a ese proyecto le supondría un coste de oportunidad de 1000 euros, mientras que a Antonio sólo le supondrían 200. Si Antonio se queda en casa y hace la instalación habrá perdido 200 euros, pero siempre que Carmen le recompense con una cifra superior a 200 euros y menor a 1000 todos habrán ganado.

Incluso aunque un país tenga ventaja absoluta a la hora de producir todos los bienes, y otro país no la tenga en ninguno, especializarse cada uno en un bien y comerciar puede ser interesante para ambos. La clave está en la ventaja comparativa.

Un país tendrá ventaja comparativa en aquel bien cuya producción tenga un coste de oportunidad menor que el coste de oportunidad de otros países en ese bien. Es decir, un país tiene ventaja comparativa siempre que el coste de renunciar a ese bien es más pequeño que el coste que tendrán otros países por renunciar a él.

Dicho de otra manera, hay ventaja comparativa en aquel bien en el que soy mucho mejor que el resto. En esta situación, al país le interesa especializarse en producir ese bien, ya que lo produce comparativamente mejor, e intercambiar sus excedentes por otros productos en los que es peor.
Por eso, si España es mucho mejor produciendo queso que Francia, y sólo un poco mejor produciendo croissants, España se especializará en queso y Francia en croissants y luego llegarán un intercambio al igual que Carmen y Antonio.

Pues que bien, todos los países estarán encantados con el comercio internacional ¿no? Me temo que no, a algunos países les puede resultar positivo impedir que entren productos extranjeros. Whaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaat? Pero si acabamos de ver que con el comercio se produce más y todos ganan… Tranquilo que te lo cuento explicándote el debate librecambio-proteccionismo.

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