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SEGUNDO PRINCIPIO: LOS COSTES IRRECUPERABLES: A lo hecho, pecho.

Mi amigo “El Glori” y yo nos disponíamos a ir a un concierto en una calurosa noche de verano. No estábamos especialmente ilusionados, el calor era horrible (no vayas a Albacete en agosto), pero Glori tenía ya su entrada comprada por 15 euros y a mí me habían regalado una.
En el último momento, recibimos una llamada de nuestro amigo “Coyote” que nos invita a su casa a las afueras de la ciudad con piscina y barbacoa a la celebración de una fiesta de cumpleaños de las que se recordarían durante décadas (¿has estado en San Juan por la noche en las noche de las hogueras? Pues no se parece en nada, mucho mejor que eso.

La conversación entre Glori y yo fue más o menos la siguiente.
Yo: - Bueno, obviamente vamos a la fiesta, el concierto no pinta muy bien y esta fiesta de cumpleaños tiene una pinta espectacular.
Glori: - Pero ya he comprado mi entrada por 15 euros y no quiero tirar el dinero a la basura.
Yo: - Pero esta fiesta va ser mucho mejor. Glori tío, los juglares harán canciones sobre esta fiesta, se escribirán epopeyas sobre lo que pase hoy.
Glori: - Claro, a ti te han regalado la entrada y no pierdes por irte a la fiesta. Yo he pagado 15 euros y no es lo mismo. Ve tú si quieres, yo me voy al concierto.
Lamentablemente no pude convencer al Glori de venir al cumpleaños. Glori analizó  el principio del coste de oportunidad y pensó que prefería 15 euros antes que ir a la fiesta. Si hubiera tenido más conocimientos económicos probablemente se hubiera dado  cuenta de su error. El problema del Glori es que su análisis es incorrecto. Ir a la fiesta no supone perder 15 euros.
Un error bastante frecuente a la hora de tomar una decisión es tener en cuenta los costes del pasado que no se pueden recuperar en el momento de la decisión. A estos costes se les llama costes irrecuperables.
Estos costes ya se han producido (la entrada de 15 euros ya está comprada) y  por tanto, tenerlos en cuenta es erróneo porque en la decisión sólo se deben considerar los costes y beneficios presentes y futuros, nunca los pasados, que son irrecuperables.

De esta manera, el análisis del Glori debería ser diferente. Los 15 euros ya están gastados y son irrecuperables, por lo tanto nos olvidamos de ellos. Vamos a pensar solo en los beneficios y costes de ir al cumpleaños y de ir al concierto.


Costes
Ir al concierto: No hay costes extra porque la entrada ya esta comprada  (suponiendo que allí no haya ningún gasto más). Por eso el coste de ir al concierto es 0 tanto para mi amigo el Glori como para mí. Da igual que a él le costara 15 euros y a mí cero. El coste presente y futuro de decidir ir al concierto es 0 para los dos, ya que al ir no vamos a gastar más dinero.
Ir a la fiesta: Ninguno, ya que me invitan a todo.

Beneficios:
Los beneficios aquí son subjetivos (no lo podemos medir con número), pero hemos dejado claro que la fiesta era mejor que el concierto.

RESULTADO:
Es obvio: Los costes de ir al concierto y a la fiesta son 0 en ambos casos  y los beneficios del cumpleaños son mucho mayores. Glori debería haber ido a la fiesta porque no iba a perder 15 euros como él decía (ese dinero ya estaba gastado y era irrecuperable). Lo que si se perdió fue un cumpleaños antológico, pero esa… es otra historia.



Otro ejemplo: Supongamos que vamos al cine pagando 8 € por la entrada (hay que ver cómo está el precio del cine). Pero la película es un auténtico tostonazo, más aburrida que escuchar una partida de ajedrez por la radio. ¿Debemos salir del  cine?

Para tomar esta decisión tenemos que pensar en los costes y beneficios de quedarnos en el cine y de abandonarlo. Nuevamente, el coste de la entrada de 8 euros es irrecuperable, ya he pagado y nadie me va a devolver el dinero, por tanto, no debemos tenerlo en cuenta
.
Costes: Ninguno. Tanto si veo la película entera como si me marcho del cine, no voy a tener ningún coste (no me supone tener que pagar más).
Beneficios: Es obvio que quedarse viendo la película es sumamente aburrido y la pregunta sería ¿Tengo algo mejor que hacer? Si tú eres como yo (y como la mayoría de las personas) y valoras mucho tu tiempo, seguro que se te ocurren millones de cosas que puedes hacer en 2 horas.


La decisión correcta sería salir del cine y hacer otra cosa que te diera más satisfacción que aburrirte soberanamente viendo la película. El argumento que en ningún caso es válido es decir “me quedo en el cine porque he pagado 8 euros”. Esos 8 euros son un coste del pasado y al quedarte en el cine estás incurriendo en otro coste: El tiempo perdido para poder hacer cualquier otra cosa. Si te quedas en el cine es porque prefieres estar aburrido en el cine antes que hacer otra cosa (si estés es tu caso necesitas urgentemente buscarte un hobby… en serio)

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