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5.1 ORIGEN DE LA ECONOMÍA DE MERCADO

El origen de este sistema económico data de 1776 con la obra de Adam Smith “la riqueza de las naciones”. Según Smith si todos los individuos persiguen su bienestar personal de manera egoísta, una “mano invisible”, el mercado a través de señales, permite llegar al bienestar de toda la sociedad.



¿QUÉ ES LA MANO INVISIBLE?: LAS SEÑALES DEL MERCADO.
En 1995 un amigo de mi padre se compró una casa en una playa de levante por 42.000 euros. En el año 2005 le ofrecieron por esa misma casa 180.000. ¿En serio? Pues si, en serio ¿qué cómo pasó esto?  Te lo cuento.
Hasta el año 2000 no era normal que la gente tuviera su propia casa en, por ejemplo, Albacete y además quisiera comprar otra en la playa. La gente simplemente se iba de vacaciones a hoteles. Pero a principio de siglo la economía empezó a ir mejor, muchas familias del interior de España deseaban comprar una vivienda en la playa para las vacaciones. Ante la escasez (todos querían comprar unas pocas casas) los precios se dispararon. El aumento de precios es siempre señal de que algo es escaso. Si los precios suben, los empresarios ven ahí oportunidad de ganar dinerito y acuden a producir ese bien, en este caso, casas. Esto provocó que numerosas constructoras acudieran para poblar nuestras playas con gigantescas torres de viviendas. Como las playas son limitadas, llega un momento que no se puede seguir construyendo, lo que provocó que los precios llegaran a alcanzar cifras escandalosas.

DEFINICIÓN: La mano invisible son las señales del mercado, que guía las decisiones de las empresas indicando hacia donde deben dirigir sus recursos. Estas señales son los aumentos o descenso de precios de los bienes:

EL FUNCIONAMIENTO DE LA MANO INVISIBLE: LA MANO QUE DIRIGE LOS RECURSOS.
- Cuando un bien escasea (hay menos de lo que la gente desea), los consumidores se pelean por conseguir estos pocos bienes, y por tanto, está dispuestos a pagar más, por lo que el precio aumenta. Esta es la señal de que ahí hay beneficios en ese negocio, lo que hará que nuevas empresas surjan para aumentar la producción. De esta manera, la sociedad dirige sus recursos a esos bienes que la gente desea. Así las familias conseguirán los bienes que quieren.
- Cuando hay exceso o abundancia de algo, las empresas no consiguen vender sus productos y por lo tanto no les queda otro remedio que bajar los precios. Como las algunas empresas venden menos y más barato  dejaran de ganar dinero y abandonarán la producción del bien, dirigiendo sus recursos a otros bienes y así  desapareciendo la abundancia del bien anterior. Cuando la crisis estallo en 2008, mucha gente trató de vender sus casos y otros dejaron de comprar, como sobraban casas, los precios empezaron a bajar y han pasado muchos años sin apenas construcción. La disminución de los precios indicó que había que dejar de producir.

EL EGOÍSMO DE SMITH
Según Adam Smith es el egoísmo de empresas y familias buscando su propio beneficio el que lleva a una situación que beneficia a todo el mundo. Las empresas buscan vender a precios altos, las familias comprar a precios bajos. Por tanto, las empresas se esforzarán para ofrecer a los consumidores aquello que desean al mejor precio posible. ¿Es que las empresas quieren el bienestar de las familias? No, pero sólo así conseguirán beneficios. Es el egoísmo particular de cada uno lo que lleva a que se produzca lo que la sociedad quiere: Las familias consiguen los bienes que desean y las empresas ganan dinero con ello.
La mano invisible (el mercado) es la que indica donde están los beneficios: Los precios son las señales que indican a dónde se deben dirigir los recursos. Las empresas producirán siempre los bienes que demanden los consumidores ya que esos son los que le dan beneficios: EL MERCADO ES LA CLAVE.

Sin duda que el negocio de la venta de vivienda en las playas dejó contento a mucha gente. Los constructores se hicieron ricos (muy ricos) y las familias de interior por fin consiguieron la casa que querían en la playa. Entonces, este Adam Smith era un genio ¿no? Todos contentos ¿verdad? Pues todos, todos….  NO. Pero esa es otra historia. Sólo estamos empezando.


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