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6.1 ORIGEN DE LA ECONOMÍA DE MERCADO


El origen de este sistema económico data de 1776 con la obra de Adam Smith “la riqueza de las naciones”. Según Smith si todos los individuos persiguen su bienestar personal de manera egoísta, una “mano invisible”, el mercado a través de señales, permite llegar al bienestar de toda la sociedad.

¿Qué es la mano invisible?: las señales del mercado.

En 1995 un amigo de mi padre se compró una casa en una playa de levante por 42.000 euros. En el año 2005 le ofrecieron 180.000. ¿En serio? Pues sí. Hasta el año 2000 no era normal que, si eras de Albacete, tuvieras tu propia casa y además quisieras comprar otra en la playa. La gente se iba de vacaciones a hoteles. Pero a principio de siglo la economía empezó a ir mejor, muchas familias del interior de España deseaban comprar una vivienda en la playa para las vacaciones. Ante la escasez (todos querían comprar unas pocas casas) los precios se dispararon. El aumento de precios suele ser señal de que algo es escaso. Si los precios suben, los empresarios ven ahí oportunidad de ganar dinerito y acuden a producir ese bien, en este caso, casas. Esto provocó que numerosas constructoras acudieran para poblar nuestras playas con gigantescas torres de viviendas. Como las playas son limitadas, llega un momento que no se puede seguir construyendo, lo que provocó que los precios llegaran a alcanzar cifras escandalosas.

LA MANO INVISIBLE son las señales del mercado, que guía las decisiones de las empresas indicando hacia donde deben dirigir sus recursos.

Cuando un bien escasea, los consumidores se pelean por conseguir estos pocos bienes, y están dispuestos a pagar más, por lo que el precio aumenta. Esta es la señal de que ahí hay beneficios en ese negocio, lo que hará que nuevas empresas surjan para aumentar la producción. De esta manera, la sociedad dirige sus recursos a esos bienes. Así las familias conseguirán los bienes que quieren.

Cuando un bien abunda, las empresas no consiguen vender sus productos y por tanto bajarán los precios. Como algunas empresas venden menos y más barato, dejarán de ganar dinero y abandonarán la producción, dirigiendo sus recursos a otros bienes y así desapareciendo la abundancia del bien anterior. Cuando la crisis estallo en 2008, mucha gente trató de vender sus casas y otros dejaron de comprar, como sobraban casas, los precios empezaron a bajar. La disminución de los precios indicó que había que dejar de producir.

El egoísmo de Smith

Según Adam Smith es el egoísmo de empresas y familias buscando su propio beneficio el que lleva a una situación que beneficia a todo el mundo. Las empresas buscan vender a precios altos, las familias comprar a precios bajos. Por tanto, las empresas se esforzarán para ofrecer a los consumidores aquello que desean al mejor precio posible. ¿Es que las empresas quieren el bienestar de las familias? No, pero sólo así conseguirán beneficios. Es el egoísmo particular de cada uno lo que lleva a que se produzca lo que la sociedad quiere: Las familias consiguen los bienes que desean y las empresas ganan dinero con ello.

La mano invisible (el mercado) es la que indica donde están los beneficios: Los precios son las señales que indican a dónde se deben dirigir los recursos. Las empresas producirán siempre los bienes que demanden los consumidores ya que esos son los que le dan beneficios: EL MERCADO ES LA CLAVE.

Sin duda que el negocio de la venta de vivienda en las playas dejó contento a mucha gente. Los constructores se hicieron ricos (muy ricos) y las familias de interior por fin consiguieron la casa que querían en la playa. Entonces, este Adam Smith era un genio ¿no? Todos contentos ¿verdad? Pues todos, todos….  NO. Pero esa es otra historia. Como te he dicho, sólo estamos empezando.




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