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2. ¿POR QUÉ INTERVIENE EL ESTADO?


Muchos americanos que vienen a España están encantados con el estilo de vida español, pero hay muchas cosas que le sorprenden. Normalmente no entienden porque la sanidad en España es gratuita y universal para todos, ya que si ellos si tienen una gripe tienen que pagar unos 200 dólares sólo para que el médico les vea. Les suele extrañar que las tasas universitarias sean unos pocos miles de euros en toda la carrera mientras que ellos tienen que pagar más de 50.000 dólares en muchos casos. Tampoco comprenden que, si una persona está enferma y no va a trabajar, el Estado le paga su salario esos días. Les hace explotar su cerebro el hecho de que una persona pueda estar cobrando el paro hasta 2 años sin trabajar. Lo que no comprenden es por qué interviene el Estado. Entre tú y yo se lo vamos a explicar. 

Las empresas realizan importantes funciones para toda sociedad. Gracias a las empresas se producen muchos bienes y servicios de los que podemos disfrutar comprando en los mercados y tener una mayor calidad de vida.

El problema es que en ocasiones las empresas tienen actuaciones en los mercados que la sociedad no desea o considera injustas. Cuando esto ocurre decimos que hay un fallo de mercado y el Estado debe intervenir.




En todos los países, el Estado interviene, no importa si hablamos de Estados Unidos, España o Suecia. Pero la pregunta es ¿es necesario para la economía? En realidad, hay mucho debate sobre si el Estado debe intervenir mucho o poco, pero todos coinciden en que un mínimo de intervención es necesario por varios motivos:

1. La necesidad de bienes públicos. El metro de Málaga sufre un coste de 12 euros por pasajero, pero los malagueños solo pagan 83 céntimos con el bono. La ciudad considera que el metro es muy beneficioso, ahorra tiempo y reduce el tráfico y contaminación. Pero ninguna empresa lo produciría, porque sería imposible ganar dinero (casi nadie pagaría más de 12 euros por viaje). Lo mismo pasa con parques, puentes o carreteras. Las empresas no producen estos bienes que todos deseamos porque no son rentables.

UN BIEN PÚBLICO es un aquel en el que muchas personas lo pueden usar al mismo tiempo y que además es complicado hacerles pagar por ello.

Piensa en la luz del alumbrado público. La disfrutamos muchos ciudadanos al mismo tiempo y sería imposible hacer pagar a cada uno por el tiempo que disfruta de esa luz (algo parecido pasa con parques, carreteras, calles peatonales o puentes).

En esta situación sería imposible que una empresa se plantee producir estos bienes. ¿Para que una empresa va a producir el alumbrado o una calle peatonal sino puede cobrar y ganar dinero con ello?

Si no lo hace el Estado, sería muy difícil que se construyeran estos bienes públicos muy necesarios para toda la comunidad, bienes que sin duda aumentan nuestra calidad de vida y las empresas no están dispuestas a producir porque no le son rentables.

La mayoría de gente entiende este punto a la perfección, ningún economista cuestiona que es necesario que el Estado produzca estos bienes. Sigamos entonces.

2. Regular el mercado.  En 2015 se destapó  el escándalo del fabricante alemán de automóviles, Volkswagen, había dotado a casi 11 millones de sus coches de un sistema para engañar a las pruebas de emisión de gases contaminantes. Un estudió consideró que “las emisiones excesivas de los Volkswagen vendidos en Alemania provocarán unas 1.200 muertes prematuras en Europa, lo que corresponde a 13.000 años de vida perdidos y 1.900 millones de euros en costes”

Las empresas buscan ganar beneficios, eso es algo que seguro que no te pilla de sorpresa. El problema es cuando algunas de ellas lo quieren hacer a toda costa y no les importan los demás. A veces las actuaciones de las empresas no sólo no mejoran la calidad de vida, sino que las empeoran. Las actuaciones como la de Volkswagen, son completamente intolerables y el Estado de intervenir contra ellas.

Es imprescindible que el Estado establezca una serie de normas para empresas y consumidores para que así no haya abusos. El Estado trata de evitar la contaminación, impedir que las empresas lleguen a acuerdos fijando precios que perjudicarían a todos los consumidores, y establecer unos derechos que tienen todos los trabajadores (salario mínimo, vacaciones etc).

Mucha gente tampoco entiende por qué es necesaria una cierta protección de los trabajadores y que exista un salario mínimo aceptable. Su postura es que si los trabajadores tienen muchos derechos se esforzarán menos y eso será malo para el país ya que se producirá mucho menos. ¿Y tú qué piensas?.

3. Igualar las oportunidades. Muchos de vosotros venís de familias humildes y trabajadoras. Cuando llegue el momento de ir a la universidad y conseguir una buena educación para obtener un trabajo que os guste y esté bien pagado, algunos tendréis la suerte de que el Estado os dará una beca que os permita estudiar. Ya en la carrera, os encontraréis con muchos hijos de familias más adineradas, que pueden centrarse sin prisa por trabajar en sacarse sus estudios. Por suerte, vuestras familias estarán recibiendo unas ayudas para pagar vuestros estudios, lo que os permitirá centraros también sólo en estudiar. Sin esas ayudas algunos tendréis que poneros a trabajar, pero al recibir la ayuda el Estado estará igualando las oportunidades. 


Es inevitable que exista gente con más dinero que otra en un país. Hay trabajos que están mejor pagados que otros, hay personas que son más hábiles o más rápidas, y siempre va a haber quien gane más dinero. El problema es cuando el nacer en una familia con menos recursos te puede impedir desarrollar tu potencial y no te permite, por ejemplo, estudiar la carrera que tú desees o formarte para trabajar en lo que estés capacitado. De hecho, según un último estudio, el 55% de los hijos de padres con bajo nivel educativo no accede a educación superior, por lo que acaba ganando menos dinero. Es decir, la pobreza se estaría trasladando de padres a hijos.

Es crucial que el Estado asegure que todo el mundo tiene las mismas oportunidades para desarrollarse. Para ello es clave la educación, la sanidad y la seguridad social.



A veces es difícil explicar a un americano porque la sanidad y la educación son gratuitas en España. Y es que, sin sanidad ni educación, aquellos que nacieran en familias más pobres tendrían muy complicado acceder a buenos trabajos y estarían condenados a una vida de pobreza. - “Mala suerte” suele ser su respuesta.

4. Evitar las crisis o ayudar a la salida de las mismas. En el año 2008 estalló la crisis en España. En 2013 más de 6 millones de personas no encontraban trabajo, y muchos de los que seguían trabajando vieron disminuido su salario. Fueron momentos dramáticos que hicieron que millones de familias lo pasaran mal, muy mal.

Cada cierto tiempo ocurre una crisis que afecta al país. El problema durante las crisis es que las empresas no venden y tienen que despedir a sus trabajadores. En estas épocas muchas familias sufren mucho al apenas tener ingresos.

En épocas de crisis, el Estado puede aumentar sus ayudas a familias o empresas con problemas para que sigan consumiendo y produciendo, de manera que así se salga de la crisis lo antes posible.

Por ejemplo, durante la crisis se impulsó el plan PIVE, por el cual el Estado ayudaba con 2000 euros si comprábamos un coche nuevo y a cambio mandábamos al desguace nuestro coche antiguo de más de 10 años (los coches viejos contaminan más). De esta manera se pretendía ayudar a empresas y familias para que pudieran seguir vendiendo y consumiendo y no se perdieran empleos.

Algunas personas tampoco ven claro que el Estado deba ayudar a las personas en tiempos de crisis. Según ellos, las ayudas deben salir de la caridad de las personas (donaciones o limosnas) y no de los impuestos de los ciudadanos.


Ahora vamos a ver cómo el Estado lleva esta intervención en España



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