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2. Los objetivos macroeconómicos.

La verdad que como alumnos no os suelen gusta los temas de macroeconomía. Normalmente veis mucha utilidad a los primeros temas, cuando las personas tomamos decisiones en base al coste de oportunidad. También os resulta interesante analizar cómo las empresas pueden tener más beneficios y cómo los productos suben o bajan de precio en los diferentes mercados. ¿Pero de qué me sirve saber que el PIB ha aumentado un 2,8% o que el IPC ha subido un 3%? Pues porque como dijimos en el apartado anterior, todo esto te influye como ciudadano. ¿Cómo es eso? Sigue leyendo.

La situación económica general interesa mucho a consumidores, empresas y Estado.



¿Cómo sabemos si la situación de la economía es buena o mala? En general, los economistas consideran que la economía en su conjunto va bien (como decía Aznar), si se cumplen una serie de objetivos macroeconómicos. Los tres más relevantes son 1) crecimiento de la producción, 2) Empleo y 3) Estabilidad de los precios. Vamos a hablar de estos tres y luego veremos otros objetivos también importantes.

1. Crecimiento de la producción. El crecimiento de la producción de bienes de un país es clave para la economía. Si hay más producción, podemos satisfacer más necesidades y mejora el nivel de vida de los ciudadanos, se contratan más trabajadores y se recaudan más impuestos que permiten al Estado gastar más dinero. El indicador que mide el valor de la producción es el PIB. El crecimiento del PIB es por tanto una obsesión para los gobiernos de los países.

2. Empleo. Sin duda es el objetivo que más nos afecta a todos los ciudadanos. Cuando las personas no encuentran trabajo, se quedan sin su principal fuente de ingresos y la calidad de vida disminuye. El indicador que nos muestra la situación de empleo en el país es la tasa de desempleo, que indica el porcentaje de personas que buscan trabajo y no lo encuentran. Cuando la tasa de desempleo aumenta, se encienden las alarmas del país. Conseguir una baja tasa de desempleo es prioritario.

3. Estabilidad de precios. Cuando los precios de un país aumentan de manera constante se llama inflación. El aumento de los precios (que se inflan), hace que las personas perdamos poder adquisitivo, es decir, que podamos comprar menos bienes con nuestros salarios. Tal y como veremos, la inflación perjudica mucho a los que menos tienen. El indicador que nos mide si los precios aumentan o disminuyen es el IPC, y lo veremos en este tema. Controlar los precios para que no suban (ni bajen) mucho es otro objetivo clave de toda economía.

Otros objetivos importantes

Los tres anteriores son los objetivos principales, pero hay otros a tener en cuenta:

4. Equilibrio presupuestario del estado. Si el Estado gasta más dinero del que ingresa con los impuestos necesitará pedir prestado y decimos que hay un desequilibrio en el presupuesto del Estado. El indicador que nos muestra este desajuste es lo que se conoce como déficit público. Como veremos, el déficit público tiene muchos efectos negativos en la economía, ya que pedir prestado implica pagar unos intereses que nos impiden gastar en otras cosas necesarias (como sanidad o educación, por ejemplo). Conseguir que haya un equilibrio entre gastos e ingresos es otra cuestión muy importante para toda economía.

5. Equilibrio exterior. Cuando un país compra más al exterior (importaciones) de lo que les vende (exportaciones), se produce un desequilibrio exterior. Este desequilibrio también tiene efectos negativos, ya que supone que tenemos que estar pidiendo prestado al exterior. El indicador que nos mide si compramos o vendemos más al exterior es la balanza de pagos. Conseguir un equilibrio con el exterior, es por supuesto otro factor importante a tener en cuenta.





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