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4.1. ¿Qué son los bienes públicos y por qué el mercado no los proporciona?


Tengo la enorme suerte de vivir en Málaga, una ciudad donde de  media llueve 43 días al año, amazing. Pero el problema de ciudades que no están acostumbradas a la lluvia, es que no suelen estar preparadas para ella. Cada vez que viene una tormenta, el sistema de alcantarillado de la ciudad no da abasto, las calles se desbordan y la situación es especialmente peligrosa en algunas zonas, como el paseo marítimo, donde el agua inunda varios carriles por donde circulan los coches.
¿Y por qué no hay una empresa que ofrezca a los habitantes crear un sistema de alcantarillado genial y gane un montón de dinero? Por la misma razón por la que una empresa  no construiría un puente o un parque. Todos ellos son bienes públicos.

¿Qué son los bienes públicos?

Los bienes públicos son bienes que el mercado no proporciona porque cumplen dos características: No son rivales y no son excluibles.

¿Cómooooooor? No te preocupes, vamos a explicar las características de los bienes y luego volveremos a  la definición y verás que es easy peasy.

LAS CARACTERÍSTICAS DE LOS BIENES

La mayoría de bienes que conocemos, y que nos ofrecen las empresas, son bienes privados. Los bienes privados tienen dos características.

1. Son rivales. Es decir, si una persona lo consume hay otro que ya no puede consumirlo. Si yo compro un billete de avión, nadie más podrá ir en ese asiento. Lo mismo ocurre con la ropa o con cualquier alimento, si yo me como un trozo de pan, otra persona no se lo va a poder comer ya (no pienses en gorrinadas que te veo).
2. Son excluibles. Una empresa puede impedir a una persona que lo consuma sino paga por él. Obviamente también son la mayoría de bienes que conoces. Si quieres una coca cola, el vendedor no te la dará sino pagas por ella. Lo mismo te va  a pasar con unos pantalones vaqueros, una moto y casi cualquier bien o servicio que puedas imaginar.

No todos los bienes son privados

Sin embargo no todos los bienes cumplen estas dos características. No todos son rivales, es decir, en ocasiones, que una persona consuma o bien o servicio no impide que otro pueda hacerlo. Que yo cruce un puente no impide que otra persona lo cruce. Lo mismo ocurre con el servicio que proporciona la policía. Que me protejan a mí de delincuentes, no hace que otra persona esté menos protegida.

Dentro de esta característica podríamos encontrar bienes parcialmente rivales. Es decir, bienes que a partir de un cierto número de consumidores, los beneficios disminuyen o desaparecen. Por ejemplo, el número de alumnos en clase o de pasajeros en el autobús. Que tú estés aquí aprendiendo economía de una manera sublime no impide que otros también lo hagan, pero a partir de un cierto número de alumnos por clase, la calidad de la educación si se ve afectada. Lo mismo ocurre con el autobús, que tú lo cojas y disfrutes de su servicio no impide que otro lo haga, hasta un cierto número de pasajeros donde, o iremos más incómodos o incluso no nos podremos subir.

Tampoco todos los bienes son excluibles, por ejemplo los bomberos. Un bien es no es excluible cuando no puedo impedir a una persona que lo consuma aunque no pague. Si hay un incendio en mi barrio, los bomberos van a apagar el fuego igual, tanto si yo les hubiera pagado como si no. Lo mismo ocurre con el alumbrado de una urbanización, por mucho que yo no pague la comunidad, no hay manera de que una farola se apague justo cuando yo paso.

Por tanto, ya nos queda claro la definición de bien público. Vamos a repetirla.

DEFINICIÓN. Un bien público es aquel que pueden consumir varias personas a la vez sin reducir su disfrute y que no podemos evitar que lo consuma aquel que no haya pagado por él.
De esta manera podemos clasificar los bienes en cuatro tipos:

1. Bienes privados. Son excluibles y rivales en el consumo. Como una camiseta, hay que pagar por ella y si la uso yo, no la puede usar otra persona.
2. Bienes públicos. No son excluibles ni rivales. Como los bomberos, el alumbrado o un puente. Aunque la gente no pague, puede seguir usándolo y lo pueden disfrutar muchas personas a la vez.
3. Recursos comunes. No son excluibles, pero si son rivales. Como el  agua limpia de un río, los pastos comunes o los bancos de peces. Como no son propiedad de nadie no puedes hacer que nadie pague por ellos, pero un uso excesivo del mismo acabará provocando que se ensucie el agua, que nos quedemos sin pastos o que se reduzcan las especies de peces.
4. Bienes artificialmente escasos o de pago. Son excluibles pero no rivales, como las autopistas de peaje o las televisión de pago. Evidentemente si no pago en un peaje o Netflix, no voy a poder disfrutar de sus servicios, pero el que yo lo haga no impide que lo haga otro al mismo tiempo  ni reduce su disfrute.

Los bienes parcialmente rivales estarían entre medias de los bienes públicos y los recursos comunes. Por ejemplo, una carretera cuando hay pocos coches es un bien público, ya que no se puede excluir a nadie y el hecho de que entre un coche más no perjudica a nadie. Pero cuando empieza a congestionarse pasa a ser un recurso común, ya que ahora la entrada de un coche si que perjudica a los demás.


¿Por qué el mercado no ofrece bienes públicos?

El mercado no tiene problemas para ofrecer bienes que cumplan la característica de ser excluibles. Siempre que pueda cobrarnos por ello y sus costes sean inferiores, las empresas privadas estarán encantadas de ofrecernos un bien privado o un bien artificialmente escaso o de pago.

El problema viene con los bienes públicos. En un bien público una persona puede utilizarlo sin pagar. Si los habitantes de una ciudad deciden pagar por un bien público como el alcantarillado, el alumbrado, un puente o la policía, los que no pagaron pueden disfrutar igual de ellos.

El consumidor parásito

Surge así el problema del consumidor parásito, también llamado polizón o free rider. Imagina que una empresa privada decidiera ofrecer a los malagueños un mejor sistema de alcantarillado a cambio de un precio. Muchos de los consumidores, aunque desearan ese alcantarillado no pagarían el precio, esperando que los demás sí lo hicieran y poder disfrutar de ello gratis. Como muy pocas personas aceptarían pagar por ese servicio, al final sería demasiado costoso para esos pocos y lo normal es que el bien nunca se produzca.

Los bienes públicos son simplemente no rentables para las empresas porque no pueden cobrar por ellos, y por tanto no los producirán. Obviamente, se está produciendo una ineficiencia, porque los ciudadanos de una sociedad sí que desean estos bienes públicos, pero el mercado no los está ofreciendo al no ser rentables. Una vez más, el Estado debe intervenir.

Veamos como el Estado lo hace con los bienes públicos.

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