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12.2 La política fiscal y el ciclo económico: el déficit y deuda públicos.


En 2009, Zapatero aprobaba el plan E, un paquete de medidas de gasto que implicaban un aumento del gasto público de 50.000 millones de euros, en lo que sabemos que es una política fiscal expansiva. Pero algo cambió en mayo de 2010, de repente Zapatero subió el IVA al 18% y empezó a hacer recortes de gasto. Cuando Rajoy llegó al gobierno en diciembre de 2011, sus primeras medidas fueron más recortes y subir la mayoría de impuestos, en un claro cambio a una política contractiva. ¿Qué pasó?

La política fiscal expansiva y el efecto multiplicador

Cuando hay una crisis, como la que había en España en 2009, el Estado puede llevar una política fiscal expansiva que aumente la demanda agregada y con ello la producción y empleo del país.
La idea básica es que al aumentar el gasto público se generan efectos multiplicadores, como ocurría con la inversión, que harán que la demanda siga aumentando. Imagina que el Estado aumenta su gasto y paga dinero a empresas para construir infraestructuras. Estas empresas contratarán trabajadores, que, al tener más dinero, podrán aumentar su consumo.

Aquí empiezan los efectos multiplicadores, como hay mayor consumo, muchas empresas aumentarán su producción contratarán más trabajadores que vuelven a aumentar su consumo. El proceso se repite una y otra vez y podemos acabar con la crisis.



El déficit público y la deuda pública

Pues que bien, la política fiscal expansiva nos saca de la crisis ¿no?. Pues surge un problema, si el Estado ingresa menos por impuestos y gasta más dinero, aparece el déficit público.

EL DÉFICIT PÚBLICO ocurre cuando un Estado gasta más dinero en un año que los ingresos que ha tenido. Se mide año a año y a través de un porcentaje comparado con el PIB.



Si una familia tiene unos gastos mayores que sus ingresos, tendrá que pedir prestado. El Estado hace lo mismo. El total que debe el estado es la DEUDA PÚBLICA.

La opción más normal cuando tenemos unos gastos públicos mayor que los ingresos es que el Estado pida prestado, comprometiéndose a devolver esta cantidad más unos intereses en un periodo determinado. Esta medida presenta problemas.

Primer problema. Uno de los problemas que presenta la deuda pública es la gran cantidad de intereses que se deben pagar por ella. Así, cuando se produce un déficit público por un gran aumento de los gastos y nos endeudamos, estamos provocando que en un futuro tengamos unos mayores gastos (al tener que pagar intereses) y que tengamos que seguir endeudándonos y así sucesivamente. Por ejemplo, en 2017 tuvimos que devolver dinero por valor de 84.000 millones más intereses de 32.000. En devolvimos 116.000 millones, dinero que no pudimos gastar en otras cosas.

Segundo problema. Otro problema es el efecto expulsión de la deuda pública. El motivo es que entre todos tenemos unos ahorros determinados. Imagina que tenemos los ahorros en los bancos, y estos lo van a prestar a quien lo necesite, como, por ejemplo, las empresas para ampliar sus locales, o familias para comprar una casa. Si los bancos prestan el dinero al Estado no quedará dinero para prestar a las familias o las empresas y por tanto decimos que la deuda pública del Estado está expulsando a familias y empresas para realizar sus inversiones.  
Por estos motivos cuando el Estado tiene más gastos que ingresos (déficit público) y tiene que pedir prestado (deuda pública) tiene consecuencias muy negativas para la economía.

El problema de la deuda pública en España

Hasta 2007 España tenía una situación más que saludable de deuda pública, sólo un 35,5% cuando el máximo que nos pedían de Bruselas era el 60%. Sin embargo, con el estallido de la crisis los gastos del Estado se multiplicaron (por ayudas a gente que pasaba problemas), mientras que los ingresos bajaban (la gente ganaba menos dinero. Todo eso multiplicó el déficit y empezamos a tener que pedir prestado. Como ves en el gráfico la deuda ha subido hasta un escandaloso 100% del PIB, es decir debemos todo lo que producimos entre todos en un año. Esto ha hecho que los intereses se disparen, y por ello los recortes han llegado, dejándonos en una situación cuanto menos preocupante.

 


¿Y qué pasó en España en 2010?

Lo que ocurrió es que España empezó a tener déficits muy altos como ves en el gráfico. Como tenemos el euro, pactamos que mantendríamos el déficit de cada año siempre por debajo del 3% del PIB, aunque desde Bruselas nos permitieron un poco más cada uno de esos años de crisis. Como no cumplíamos, nos dijeron “amablemente” que había que recortar gastos y subir impuestos para solucionar el problema.

España se decantó por solucionar este problema del déficit público a través de una política fiscal contractiva. Los recortes y subidas de impuestos aliviaron algo el déficit, pero empeoraron el desempleo, que subiría hasta el 27% en 2013

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