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3. LA EVOLUCIÓN DEL EMPRESARIO


Con el nacimiento de las empresas, el empresario era aquel que invertía su capital y dirigía todo el proceso productivo. En esta definición, el empresario y el dueño de la empresa eran la misma persona.

Pero a medida que las empresas se hacían más grandes (como vimos en el anterior apartado), se complica que pueda haber un solo propietario que aporte todo el capital y que además dirija la empresa. Por ello, se ha producido una separación entre propiedad y dirección de la empresa. Todo esto afecta a la manera en la que vemos la figura del empresario. Veamos su evolución.



Evolución histórica sobre el empresario

- El empresario mercader (Siglo XVI- XVIII). Durante mercantilismo, el empresario es básicamente un mercader, es decir una persona que se dedica al comercio. Se encargaban de comprar los productos a los artesanos para luego venderlos. Aparece así la figura del primer empresario, ya que tenían que gestionar y controlar sus negocios.

- El empresario capitalista. (Siglo XVIII). Para los economistas clásicos (Adam Smith, David Ricardo y John Stuart Mill), el empresario era propietario del negocio, normalmente las grandes fábricas, quién aportaba el dinero y lo dirigía personalmente.

En esta época, se consideraba que el beneficio que recibía el empresario era la recompensa por el capital aportado.

- El empresario como hombre de negocios. (Siglo XVIII-XIX). Para Cantillón los empresarios son hombres de negocios. Cantillón fue el primero en utilizar el término “empresario”, como aquel agente compra los factores de producción y luego vende sus productos a un precio incierto, es decir, asume riesgos.

- El empresario organizador. (siglo XIX). Sería Marshall el primero que empezaría a diferenciar al empresario como aquel que dirige y organiza. Por tanto, es el primero que deja la puerta abierta a que el empresario puede no aportar capital.

Pero, además, Marshall haría una aportación fundamental: el empresario es el cuarto factor productivo, y la capacidad de producción ya no sólo dependería de los otros tres factores (tierra, capital y trabajo) sino que las habilidades de coordinación del empresario eran claves.

Para Marshall, el beneficio era la retribución que se obtenía por esta función de coordinación

– El empresario-riesgo de Knight. (siglo XX). Según Knight no se puede ser empresario sin asumir riesgos. La razón es que el empresario tiene que pagar los factores productivos para poder producir bienes y servicios (pago de salarios, de materias primas, de máquinas etc.). Sin embargo, el empresario no sabe con certeza si podrá vender sus productos, ya que la demanda nunca puede preverse con exactitud.

Por tanto, el empresario está asumiendo un riesgo, ante la posibilidad de perder parte o todo su dinero aportado. Así,  para Knight, el beneficio es la recompensa por asumir ese riesgo.

– El empresario innovador de Schumpeter (siglo XX). Schumpeter consideraba que ser empresario era ser innovador (algo parecido a lo que hoy entendemos por ser emprendedor), es decir, inventar un nuevo producto o una nueva forma de producir. Para Schumpeter, el empresario es el motor del cambio tecnológico y del crecimiento de la economía, ya que provoca continuas innovaciones que hacen mejorar la economía.

De esta manera, cuando un empresario genera una innovación, es el único que produce ese bien, por lo que obtiene un beneficio. Obviamente, si el producto funciona, será imitado por otros y sus beneficios disminuirán, por lo que habrá que seguir buscando nuevas innovaciones. Este proceso de innovación-imitación-innovación fue bautizado por Schumpeter como “Destrucción creativa”

El beneficio es por tanto la recompensa que percibe el empresario por su aportación al progreso tecnológico y crecimiento económico.

– El empresario como tecnoestructura de Galbraith (siglo XX).  Una vez que las empresas son mayores, para poder conseguir el capital necesitan de muchos accionistas o socios que aporten capital. Es complicado que todos estos socios se reúnan a menudo y lleguen a acuerdos. Además, para dirigir una empresa se requieren muchos conocimientos que no tienen los propietarios.

Por estos motivos, las grandes empresas delegan la dirección en un conjunto de profesionales que son expertos en sus áreas (economistas, contables, abogados etc.). Este grupo de personas expertas que dirige, es lo que Galbraith llamó tecnoestructura,

Además, Galbraith destaca que la división entre propietarios y directivos lleva a un conflicto en los objetivos empresariales: los propietarios desean la obtención de los mayores beneficios posibles, mientras que los directivos, que son los que toman las decisiones, tienen unos objetivos más amplios, como crecimiento de la empresa, prestigio personal etc.

- El empresario como descubridor de nuevas oportunidades (siglo XX). Kizner establecía que el empresario es aquel está buscando continuamente nuevas oportunidades de negocio. De esta manera, el empresario intenta detectar aquellas necesidades que no están cubiertas

Por tanto, Kizner destaca la importancia de innovar al igual que hacía Schumpeter.

En los últimos años, algunos empresarios como Steve Jobs se han hecho mundialmente famosos por su capacidad de innovar y crear nuevos productos como el iPhone o iPad. Sin embargo, para innovar no hace falta ser un genio como Jobs, basta con ver alguna necesidad no cubierta. Una sencilla plataforma como wallapop o blablacar se han hecho famosas al permitir a los consumidores ponerse en contacto para ofrecerse bienes o servicios, una necesidad no cubierta hasta entonces.

– El empresario actual (siglo XXI). En la actualidad el empresario es fundamentalmente un líder que tiene que dirigir y organizar todos los elementos de la empresa para conseguir unos objetivos. Sin embargo, debemos distinguir su papel dependiendo de si hablamos de grandes o pequeñas empresas.

A) En las grandes empresas, los propietarios suelen ser una gran cantidad de socios o accionistas que han aportado un capital y su objetivo es obtener un beneficio. Mientras, la dirección suele llevarla un equipo de profesionales, normalmente con una gran formación, y que, con frecuencia, tienen un mayor un mayor poder al de los propietarios.
Aquí el empresario es un profesional que arriesga su prestigio y su puesto de trabajo.

B) En las pequeñas empresas, el propietario suele ser también el empresario que se encargar de dirigir. Estos empresarios suelen tener poca formación profesional y suelen basar sus decisiones en la experiencia adquirida con los años, aunque los resultados pueden ser igualmente buenos.

En este caso, el empresario arriesga su capital y dirige la empresa, por lo que si la empresa va mal pueden perder mucho dinero

El empresario y sus funciones:

Una vez vista la evolución histórica, ya estamos en condiciones de conocer todo lo que hace el empresario.

Funciones del empresario

Las 4 principales funciones del empresario son: planificación, gestión, organización y control.

1. Planificar cuáles son los objetivos que se buscan y las estrategias y tácticas para conseguirlos

2. Gestionar y dirigir los elementos materiales y humanos de la empresa para conseguir esos objetivos. Por tanto, implica dar instrucciones de cómo deben hacerse las cosas.

3. Organizar y coordinar tareas dentro de la empresa. Por tanto, reparte las responsabilidades de los miembros de la empresa

4. Controlar que todo sale según lo previsto y los objetivos se están consiguiendo.

Ahora veamos las funciones de la empresa

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