Header Ads

7.1. LOS COSTES DE LA EMPRESA


Has conseguido un gran aumento en la productividad de tu empresa, de manera que todos tus factores productivos están siendo eficientes. Según has aprendido en clase de economía eso va a ser clave para tu negocio. Sin embargo, aunque consigo producir y vender más, mis beneficios no aumentan tanto como quisiera. ¿Qué está pasando?

Un error muy frecuente es centrarse solo en aumentar solamente la producción, sin presta atención a los costes. Producir tiene un coste. A medida que aumento mi dimensión puedo vender más y tener más ingresos, pero mis costes también aumentan con lo que perderá parte de esos ingresos. Llega el momento de hablar de costes.

Para producir cualquier producto necesito comprar una serie de factores productivos. Si quiero producir una mesa, tendré que comprar materias primas (como madera), deberé contratar trabajadores (como carpinteros) y necesitaré capital físico (todo tipo de herramientas o máquinas). Es decir, para poder producir necesito comprar unos factores productivos.

Los costes de producción de una empresa se pueden definir como el valor total de las cantidades consumidas de factores productivos. Podemos hablar de costes según la producción y según la asignación a un producto

A. SEGÚN LA PRODUCCIÓN

Desde el punto de vista de la producción podemos hablar de 3 tipos de costes.

1. Coste total (CT). Es el valor total de todos los factores utilizados para producir un bien o un servicio. Podemos diferenciar costes fijos y variables.

Costes fijos (CF). Son aquellos que no dependen del volumen de producción. Por tanto, son costes que tenemos, aunque la empresa no produzca nada. Un ejemplo puede ser el alquiler del local de la empresa. Aunque en agosto cerremos y no produzcamos nada, tendremos que seguir pagándolo.

Costes variables (CV). Son aquellos que dependen del volumen de producción de la empresa, es decir, a medida que producimos más, estos costes variables aumentan. Estos costes no aparecen si no existe producción. Un ejemplo claro son las materias primas. Si producimos 100 mesas compraremos mucha más madera que si producimos 10. Por ello, nuestros costes variables aumentan a medida que producimos más.

Podemos por tanto establecer que:


Estos costes los podemos representar gráficamente como sigue:




2. Coste medio o unitario (CMe). Representa el coste de cada unidad producida. Para ellos dividimos el coste total entre las unidades producidas. En un sencillo ejemplo, si producir 10 mesas cuesta 200 euros, el coste medio de cada mesa será 20 euros

De la misma manera, podríamos hablar de coste fijo medio y coste variable medio.


3. Coste marginal (CMg). Nos indica cuánto nos ha costado producir la última unidad de producción



B. SEGÚN SU ASIGNACIÓN A UN PRODUCTO

Las empresas están muy interesadas en conocer cuánto le cuesta producir cada producto para así fijar el precio que les permita ganar beneficios al venderlo. Así, si trabajamos produciendo mesas y armarios y de repente el carpintero que se encarga de fabricar los armarios pide un aumento de sueldo, está claro que, si se lo concedemos, el coste de producir el armario aumenta. Lo mismo que si aumenta el coste de la madera de las mesas; producir una mesa será más caro. Pero ¿qué ocurre si aumenta el coste de la luz de la fábrica donde producimos tanto armarios como mesas? En ese caso no podemos decir el coste de la luz sea un coste de un producto en concreto.

Por ello diferenciamos:

Costes directos. Son aquellos costes de los factores de producción que podemos asignar directamente a un producto, ya que no intervienen en la elaboración de otros productos. El coste de la mano de obra directa o la materias primas son un buen ejemplo.

Costes indirectos: Afectan a todo el proceso de producción y por tanto no podemos asignarlos a solo un producto en concreto. Por ejemplo, el alquiler local, publicidad de la empresa o el sueldo del gerente son costes que debemos repartir entre todos los productos.

No hay comentarios:

Con la tecnología de Blogger.