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8.1 ORIGEN DE LA ECONOMÍA MIXTA

¿Recuerdas la historia del flujo circular? En 2008 el sector de la construcción se fue a pique en España y muchos miles de trabajadores perdieron su trabajo en pocos meses. Esas personas y sus familias ya no podrían gastar tanto dinero y dejaron de comprar muchos bienes, lo que llevo a muchas empresas (hoteles, concesionarios de coches, restaurantes etc etc)  a cerrar o a despedir muchos de sus trabajadores. Estos trabajadores despedidos tampoco podrían comprar tanto, entrando en un círculo vicioso de más y más despidos y menos y menos consumo. ¿Pero qué ocurre si el Estado decide intervenir y dar ayudas a las empresas y que así no despidan? ¿y su contrata a los trabajadores despedidos? ¿Podríamos romper el círculo vicioso?


La economía de mercado y la economía planificada presentaban una serie de inconvenientes que la mayoría de países no podrían aceptar.

LA ECONOMÍA DE MERCADO se encuentra en un extremo en el que el Estado no interviene nada. Las empresas son muy eficientes lo que permite a los países crecer y satisfacer más necesidades, pero provoca grandes desigualdades y otros efectos negativos.

LA ECONOMÍA PLANIFICADA está en el otro extremo, donde el Estado interviene en todo: Asegura unos niveles de renta a todo el mundo, pero su excesiva burocracia y falta de incentivos termino acabando con el sistema.

Pero, ¿Y si se hiciera una cierta intervención del Estado? ¿Podríamos situarnos en punto medio y aprovechar las ventajas de ambos

Tras la Segunda Guerra Mundial, la mayor parte de los países de Europa Occidental se decidieron a aplicar un nuevo sistema que intentaba combinar las virtudes de los otros dos. Este nuevo sistema se conoce como economía mixta.


Una fecha clave es el crack de 1929, que hizo entrar a los países economías de mercado en una gran crisis (parecida a la del 2008). En esa época la mayoría de países occidentales se enfrentaban a un desempleo sin precedente. JM Keynes ante los problemas del mecanismo de mercado para salir de la crisis, escribió un libro “Teoría de la Ocupación, el Interés y el Dinero” (1936) en el que explicaba que, en momentos de crisis económica, el Estado podía intervenir aumentando sus gastos, para así conseguir que las empresas no quebraran, que los trabajadores mantuvieran sus puestos de trabajo y el consumo se pudiera mantener.

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