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PRIMER PRINCIPIO. EL COSTE DE OPORTUNIDAD DE NUESTRAS DECISIONES: El que algo quiere algo le cuesta.

A lo largo de tu vida tienes que tomar muchas decisiones importantes. ¿Qué carrera estudio? ¿empiezo ciudad a buscar trabajo? ¿me independizo de mis padres? Pero también hay decisiones que nos acompañan en el día a día que tomamos casi sin darnos cuenta ¿estudio una hora más de inglés o me voy con mis amigos a tomar una coca cola? ¿Me compro esas zapatillas que me gustan? 

Durante los primeros puntos hemos visto que el problema económico básico consistía en que tenemos unos recursos escasos para satisfacer nuestras necesidades. Esto provoca que tengamos que tomar decisiones de manera continua. Pero, ¿en qué me baso para tomar una decisión u otra? Ahí es donde entra la economía. Vamos a ver 4 principios económicos que nos pueden ayudar a tomar las decisiones.


El que algo quiere algo le cuesta

Cuando un profesor llega nuevo a una ciudad tiene que buscar piso y por supuesto tiene unos recursos limitados (dinero) para elegir. Por una parte, puede elegir un piso cerca del centro. Ese piso, como la mayoría del centro, sería más viejo y más pequeño, pero permite ir al instituto andando en pocos minutos y salir por el centro sin necesidad de coger ningún transporte olvidándose así de coche y autobús. Por otra parte, puede escoger un piso en una urbanización en las afueras. Ese piso sería más grande, más bonito e incluso con piscina. Eso sí, obliga una larga caminata para ir al instituto y coger algún tipo transporte cada vez que quisiera ir al centro. Fuese cual fuese la decisión, se está a renunciando a algo.

Una decisión consiste en elegir una entre varias alternativas posibles, rechazando el resto. El problema en economía es que si elegimos satisfacer unas necesidades tenemos que renunciar a satisfacer otras (están son ilimitadas mientras que nuestros recursos escasos). Surge entonces el concepto de coste de oportunidad.

EL COSTE DE OPORTUNIDAD es aquello a lo que se renuncia al tomar una decisión.   El nombre hace referencia a la oportunidad perdida al rechazar una opción concreta

Vamos a ver cuál es el coste de oportunidad tanto si decido vivir en las afueras como en el centro. Vamos a suponer dos casos posibles.



Coste de oportunidad: Costes monetarios más costes invisibles

Cuando acabes tus estudios de bachillerato te encontrarás ante dos opciones: seguir estudiando en la universidad (o ciclos) o empezar a trabajar. Hace unos años muchos alumnos abandonaron los estudios (algunos sin bachillerato) y empezaron a trabajar de albañil. Si le preguntas a tus padres te dirán que esos años fueron una locura de construcción en España, lo que hizo que se necesitarán miles y miles de albañiles a los que se les llegaba a pagar más de 2000 euros al mes. Estos compañeros solían venir con sus cochazos BMW y Mercedes a “fardar” delante de los que hoy son tus profesores, pobres universitarios entonces, que nos reuníamos a tomar las tristes coca-colas que nuestro pobre presupuesto nos permitía. Acabábamos de tomar una decisión, y recuerda: ELEGIR ES RENUNCIAR.

Cuando tomamos una decisión tenemos que tener en cuenta que estamos renunciado a dinero (costes monetarios) pero también a nuestro recurso más valioso, el tiempo. Por tanto, al coste monetario debemos añadir los costes invisibles de aquello que dejamos de hacer en ese tiempo


En el caso de nosotros, tus profesores, cuando decidimos estudiar en la Universidad tuvimos que pagar unos 600 euros de matrícula al año (coste monetario) y ADEMÁS renunciamos a empezar ganando un sueldo de 1000 euros al mes (coste invisible), ya que en realidad ese dinero no lo estábamos gastando, lo estaba dejando de ganar. Por tanto, nuestro coste de oportunidad de estudiar la carrera fue de 600 euros durante 5 años más el sueldo al que renunciábamos (1000 euros al mes durante 5 años). Los que abandonaron los estudios renunciaron a adquirir mayores conocimientos y una titulación que probablemente les permitiría acceder a mejores trabajos y ganar más dinero en el futuro (coste invisible). Ese era por tanto su coste de oportunidad. Lo que es la vida, unos años después la construcción se iba a pique, los que abandonaron los estudios perdieron sus trabajos y sus cochazos por no poder pagarlos y tenían que volver al instituto para acabar el bachillerato, ya que nadie les contrataba. Allí estaríamos para explicarles el coste de oportunidad.

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