Header Ads

3.2. LA FINANCIACIÓN DEL DÉFICIT PÚBLICO. y SUS EFECTOS NEGATIVOS: LA DEUDA PÚBLICA


Cuando en el año 2011 comenzó el gobierno de Mariano Rajoy, su partido político indicó que reducir el alarmante déficit público era el objetivo número 1. Esto sorprendió a algunos, ya que España se encontraba con alrededor de 6 millones de desempleados. ¿Por qué era tan importante el déficit público? En general, porque para poder obtener el dinero necesario, hay que recurrir a 3 maneras principales y, como verás, todas tienen efectos negativos para la economía.

Si el Estado tiene unos gastos superiores a los ingresos públicos se produce lo que llamamos déficit público. Dijimos que España ha sufrido esta situación de manera grave en los últimos años. En 2017 los gastos fueron 35.000 millones mayores que los ingresos, pero en 2010 llegaron a ser más de 100.000 millones. Cuando esto ocurre, El Estado necesita sacar este dinero de alguna parte. Por tanto tiene 3 soluciones para poder financiar su déficit público y cada una tiene sus problemas.

1. AUMENTO DE LOS IMPUESTOS.

La primera solución puede ser recurrir a subir los impuestos. Si el problema es que los ingresos son menores que los gastos, una posible solución pasa por aumentar los ingresos, y como hemos visto, la mayoría de los ingresos vienen de los impuestos.

En 2010, ya con el déficit público muy alto, el gobierno de Zapatero decidió aumentar el IVA del 16 al 18%. Ya en 2012 con Rajoy al mando, se aumentó el IVA al 21%, se subió el IRPF y algunos impuestos especiales.

Esta medida tiene una serie de inconvenientes. El primero que al subir los impuestos las familias van a tener menos dinero para comprar  y por tanto las empresas van a vender menos. Si las empresas venden menos, despedirán algunos trabajadores por lo que aumenta el desempleo del país. Mucha gente criticó que en una situación de desempleo tan alto, estas no eran las mejores medidas.
Otro problema es que los impuestos no pueden aumentar indefinidamente, hay un máximo de dinero que les podemos cobrar a los ciudadanos porque simplemente no tienen más dinero. Por tanto esta medida se puede utilizar hasta un límite.

2. IMPRIMIR DINERO

Es la pregunta del millón de todo alumno de bachillerato- “Javi, si no tenemos dinero, ¿por qué no simplemente el Estado lo crea y lo reparte entre todos los ciudadanos?”

Otra solución es imprimir billetes para poder realizar los gastos. Esta es una medida que todos hemos pensando alguna vez. Si el Estado puede imprimir el dinero ¿por qué no crea todo lo que necesita para sus gastos? La pregunta no es ridícula para nada, y es una medida que muchos países han hecho.

El problema es que cuando hay más dinero en una economía, todos vamos a poder comprar más bienes. Sin embargo, los bienes que podemos comprar siguen siendo los mismos. ¿Qué ocurre si todos tenemos más dinero y los bienes son los mismos? Exacto, los precios aumentarán. A esto se le llama inflación y puede tener unos efectos devastadores en la economía, como veremos el tema siguiente. Históricamente es una medida que se ha comprobado que puede provocar una situación mucho peor.  Por eso, esta es una medida que los Estados europeos tienen prohibida hacer ya que todos compartimos la misma moneda. Se trata de evitar que un país haga una medida en un momento desesperado que acabe perjudicando a todos los demás

3. DEUDA PÚBLICA

Si una familia tiene unos gastos mayores que sus ingresos, tendrá que pedir prestado. El Estado hace lo mismo.

La deuda pública es el viejo truco (lo que mi madre llamaría el truco del almendruco). La opción más normal cuando tenemos un gastos público mayor que los ingresos es que el Estado pide prestado a particulares u otros países, comprometiéndose a devolver esta cantidad más unos intereses en un periodo determinado. Por supuesto esta medida tampoco está exenta de problemas.

PRIMER PROBLEMA. Uno de los problemas que presenta la deuda pública es la gran cantidad de intereses que se deben pagar por ella. Así, cuando se produce un déficit público por un gran aumento de los gastos y nos endeudamos, estamos provocando que en un futuro tengamos unos mayores gastos (al tener que pagar intereses) y que tengamos que seguir endeudándonos y así sucesivamente. Por ejemplo, este año hemos tenido que devolver dinero por valor de 84.000 millones más intereses por valor de 32.000 millones. En total hemos devuelto 116.000 millones. Fíjate que como no nos llegaba para pagar ese dinero, hemos tenido que pedir prestado 35.000 millones (el déficit de este año), dinero que también tendremos que devolver en el futuro. Pedir prestado para poder pagar los préstamos es lo que se conoce como trampa de la deuda.

Además, a medida que debemos más dinero, los que nos prestan se fían menos de nosotros, ya que piensan que hay riesgo de que no podamos devolver el dinero. A medida que los que prestan dinero piensan que hay más riesgo, aumentarán los intereses exigidos y tendremos que devolver aún más. Este mayor interés que nos piden es lo que se conoce como PRIMA DE RIESGO.

SEGUNDO PROBLEMA. Otro problema es el efecto expulsión de la deuda pública. El motivo es que entre todos tenemos unos ahorros determinados. Imagina que tenemos los ahorros en los bancos, entonces luego los bancos lo van a prestar a quien lo necesite, como por ejemplo las empresas para ampliar sus locales, o una familia para comprar una casa.

Pero si los bancos prestan el dinero al Estado no quedará dinero para prestar a las familias o las empresas y por tanto decimos que la deuda pública del Estado está expulsando a familias y empresas para realizar sus inversiones.  Esto ha ocurrido durante la crisis, para los bancos era muy rentable prestar el dinero al Estado, ya que recibía unos intereses muy altos en ese momento, debido a la elevada prima de riesgo que mencionamos antes. Como el dinero lo estaba recibiendo el Estado, los bancos ya no prestaban a familias ni empresas, con lo que muchos negocios cerraron, empeorando la situación.

Por estos motivos cuando el Estado tiene más gastos que ingresos (déficit público) y tiene que pedir prestado (deuda pública) tiene consecuencias muy negativas para la economía.



NO ES LO MISMO DEUDA PÚBLICA QUE DÉFICIT PÚBLICO

No hay que confundir la deuda pública con el déficit público. El déficit público dijimos que era cuando los gastos públicos de un año son mayores que los ingresos públicos. Así, cuando hablamos de déficit público, tenemos que aclarar el año del que hablamos. EN 2017 el déficit público de España ha sido de 35.000 millones. Decimos que se suele comparar con el PIB (el valor de todo lo producido en un año). Estos 35.000 millones equivalen al 3%. Cuando tenemos déficit público solemos recurrir a pedir prestado, es decir a deuda pública.

La deuda pública sin embargo va a ser todo el dinero que hemos pedido prestado en los últimos  más los intereses que tenemos que devolver. España lleva mucho tiempo teniendo que pedir prestado (como ves en la gráfica, el déficit ha sido importante desde 2008, donde hubo un 4,4% de déficit).

En 2017 el déficit es prácticamente el 100% del PIB, lo que equivale a 1 BILLÓN  (con b) de euros que España tiene que devolver. Es decir, debido a que en el pasado gastamos demasiado ahora estamos teniendo que pagar más de 100.000 millones de euros al año para devolver lo prestado, lo cual es casi lo mismo que pagamos por todas las pensiones. Eso nos lleva a la siguiente pregunta.

¿Es justo que tengamos que pagar los excesos del pasado? ? ¿Es justo que hagamos a generaciones futuras pagar por excesos del presente?

En principio podríamos pensar que no, aunque es cierto que nosotros nos aprovechamos de muchos gastos del pasado. Por ejemplo, si piensas en nuestra ciudad, podemos disfrutar de parques, pabellones de deportes, e incluso aeropuerto, gracias a esfuerzos que hicieron nuestros antepasados, que decidieron gastar el dinero ahí en lugar de disfrutar de otras cosas. De la misma manera, el gasto de hacer un metro o arreglar una ciudad lleva años de sacrificios que disfrutarán nuestros descendientes. A esto se conoce como LA REGLA DE ORO DE LA HACIENDA.

Como casi siempre, la clave no es “deuda sí o deuda no”, sino “cuánta deuda”. Está bien una cierta cantidad de deuda, que permita hacer buenas inversiones al país, como carreteras o aeropuertos de los que se beneficiarían las siguientes generaciones. Pero hemos visto que una deuda excesiva puede llevar a una situación que perjudique mucho en años siguientes, obligando a devolver una gran cantidad de dinero e impidiendo así gastar dinero en otras cosas más necesarias.

2 comentarios:

  1. Hola Javier
    Enhorabuena por tu trabajo y millones de gracias. Tengo una duda, no habas de las desigualdades económicas y de la distribución de la renta. No lo consideras importante o lo dejas para otro tema.
    Muchas gracias
    Un saludo
    Miriam

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola! Hicimos un trabajito sobre ello en clase. Tengo pendiente subir los apuntes, pero sí que lo veo muy muy importante. Irá como último apartado para este tema. Buena observación.

      Eliminar

Con la tecnología de Blogger.