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3.1 ¿Qué son las externalidades?




Era el año 2010 cuando llegué a Huelva para ser profesor de economía. Me encantó la ciudad, su gente, sus paradisiacas playas de la provincia y su maravillosa gastronomía. Pero hay un factor que uno no puede obviar al llegar allí. La ciudad está rodeada de fábricas altamente contaminantes. Estas fábricas sueltan gases que tienen todo tipo de efectos contaminantes. El olor se te mete entre ceja y ceja, no te deja respirar e incluso te duele la cabeza “huele a Huelva decía una amiga mía”.
Los efectos van mucho más allá que simplemente malos olores. Huelva está a la cabeza año tras año en casos de cáncer de pulmón. ¿Es esta la mano invisible de la que nos hablaba Adam Smith? ¿De verdad que el egoísmo de estas fábricas lleva al bienestar general de la sociedad? Por supuesto que no. Estamos en presencia de un fallo de mercado: Las externalidades.

¿Qué es una externalidad?

DEFINICIÓN: Una externalidad surge cuando la actividad llevada por una persona o empresa produce efectos externos en otras personas o empresas que no participan ni en la compra ni la venta del producto, y sin embargo, ni los que se benefician pagan por ello, ni los que perjudican sufren un coste. Cuando los efectos externos que se producen en otras personas son positivos estamos ante una externalidad positiva, y cuando es negativo, estamos ante una externalidad negativa.

A. EXTERNALIDADES NEGATIVAS

Una externalidad negativa se produce cuando una empresa o una persona producen efectos externos negativos en otras personas y no pagan por estos costes. Como consecuencia, los precios no reflejan esos costes, serán más baratos y los consumidores demandarán más de lo que se sería eficiente si tuviéramos en cuenta todos los costes.

Las externalidades negativas pueden serlo en la producción o en el consumo:

En la producción. La producción de una empresa perjudica a otras personas, como el caso de la contaminación, que daña nuestro aire, agua y medio ambiente.
- En el consumo. Cuando una persona al consumir perjudica a otras, como por ejemplo el tabaco, que causa malos olores y enfermedades en otras personas

¿Entonces deberíamos cerrar todas las fábricas que contaminen? No exactamente, las fábricas también producen muchos bienes que disfrutamos, crean puestos de trabajo y en general desarrollo y riqueza. La clave es que los consumidores puedan comparar los beneficios de esos bienes con todos los costes que de verdad provocan.

El problema es que la contaminación de fábricas como las de Huelva, producen efectos negativos en personas que no tienen nada que ver con esas fábricas. Por ejemplo, los pescadores ya no pueden capturar peces cerca de las fábricas por la contaminación de los ríos, tienen que irse mucho más lejos, con lo que sufren mayores costes. Lo mismo les pasa a las personas, que sufren malos olores e incluso enfermedades con costes tanto de calidad de vida como gastos médicos de gran cuantía.

Como las fábricas que causan estos efectos externos negativos ni pagan ni soportan las consecuencias, sus actividades no incluyen estos costes externos y por tanto sus precios serán inferiores. Si las fábricas de Huelva pagarán los costes ocasionados a los pescadores y a las personas, tendrían que poner precios muchos más elevados para poder ganar dinero. Muchos consumidores considerarían que no están dispuestos a pagar esos precios y la producción sería menor.

Por tanto si las empresas contaminantes incluyeran, además de sus costes de producir, todos los costes externos negativos en la producción, los precios se elevarían, y la gente compraría sus productos sólo si considera que los beneficios de disfrutar de esos bienes y servicios son superiores a todos los costes que supone su producción (los de la empresa y los externos negativos).

Como el mercado por sí solo es incapaz de obligar a las empresas a que paguen a los pescadores o las personas que ven empeorada su calidad de vida y así se incrementan los precios, las fábricas acaban produciendo más barato y vendiendo mucho más de que la sociedad desearía si tuviéramos en cuenta todos los costes. El mercado acaba de producir una INEFICIENCIA, ya que se producen mucho más de lo que la sociedad desearía.

B. EXTERNALIDAD POSITIVAS

La investigación para llegar a la cura del cáncer se ha convertido en el santo grial de la medicina. Un número incalculable de personas llevan décadas intentando conseguirlo. No cabe duda de que cuando se consiga, el beneficio para la sociedad será incuantificable. Es imposible medir  cuánto vale salvar una vida u mucho menos millones

¿Recibirán algún beneficio las personas que investigaron hace 15 años? ¿Y los que la hacen ahora? Puede que lo reciban en cierta manera, pero seguro que será mucho menor al increíble beneficio para el resto de la humanidad. Estamos ante una externalidad positiva.

Una externalidad positiva se produce cuando una empresa o una persona producen efectos externos positivos en otras personas y no reciben compensación por estos beneficios.

Las externalidades positivas pueden serlo en la producción o en el consumo:

- En la producción. La producción de una empresa beneficia a otras personas. La investigación es un gran ejemplo de ello. El gran desarrollo en los coches, los móviles o ordenadores permite ganar mucho a sus empresas, pero sin duda que supone grandes beneficios para toda la sociedad
En el consumo. Cuando una persona al consumir beneficia  a otras, como por ejemplo el gasto en educación. Cuando alguien gasta en educación, no sólo él se beneficia, ya que una población más educada permite empresas más productivas y en general una sociedad con una mayor calidad de vida. 

Un ejemplo claro de externalidad positiva  lo tenemos en la investigación y desarrollo (I+D). El gasto en I+D es muy importante para desarrollar nuevas tecnologías y conseguir un mayor desarrollo económico. ¿Le interesa a una empresa privada gastar en I+D para crear nuevas tecnologías? Por supuesto, las empresas gastan dinero en investigadores, equipos y estudios que les permitan crear nuevas tecnologías que le proporcionaran muchos beneficios.

Pero al generar inventos e innovaciones, también beneficia al resto de la sociedad. Por ejemplo, gracias al invento del ordenador, ha aumentado la calidad de vida de las personas (que pueden hacer muchas cosas con esos aparatos), las empresas han mejorado su productividad y han podido producir más y mejores bienes y servicios. El inventor del ordenador seguro que tuvo sus beneficios con su creación, pero ni de lejos recibió todo que se está beneficiando la humanidad.

Si las empresas recibieran todos los beneficios externos que provocan en los demás, estarían interesados en investigar mucho más de lo que lo hacen, ya que ganarían más dinero. Sin embargo, como no es así se producen mucho menos de lo que la sociedad desearía produciendo una INEFICIENCIA. El Estado debe intervenir de nuevo.


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