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La revolución digital

¿Qué es la revolución digital?

LA REVOLUCIÓN DIGITAL es un proceso de cambio que ha experimentado nuestra sociedad y sigue experimentando cada día. Con la aparición de la tecnología digital, ha habido un cambio disruptivo en la sociedad y la economía

En el centro de esta revolución está el uso generalizado del ordenador, el teléfono móvil e internet. Por ejemplo, en año 2002 solo el 19% de la población mundial tenía teléfono móvil y el 11% usaba internet. En 2022, el 90% dispone de teléfono móvil y el 60% intenet. 

Consecuencias de la revolución digital

La revolución digital está considerada la tercera revolución industrial, al cambiar la manera en que la gente piensa, actúa, comunica y trabaja. Algunos cambios son:

- Inmediatez. El mundo digital ha aumentado la velocidad en la que podemos conseguir las cosas. Estamos en la calle y queremos ir a casa, sacamos el móvil y en pocos minutos tenemos un taxi que nos recoge. Tenemos hambre, no pasa nada, en el camino ordenamos una pizza que nos llevarán a casa poco después de que lleguemos. Me aburro durante la cena, sin problema, en Netflix puedo acceder a mis series favoritas. Pensamos que el mundo debe funcionar así: todo lo queremos para ahora mismo.

- Mejoras de comunicación. La comunicación ha mejorado en todos los sentidos. Las empresas se pueden comunicar con sus clientes a través de redes sociales, páginas web o a aplicaciones. Los consumidores también tienen muchas vías para comunicarse con las empresas e incluso con otros clientes a los que les pueden pedir su opinión sobre un producto. Incluso ahora es más fácil que los ciudadanos se comuniquen con los gobiernos a través de las redes sociales o las páginas oficiales del Estado.

- El internet de las cosas. Cada vez más dispositivos están conectados a internet en cualquier lugar y momento. Tenemos relojes inteligentes que nos avisan si hacemos poco ejercicio, frigoríficos inteligentes, reguladores de luz e incluso asistentes virtuales a los que les podemos preguntar cualquier cosa. ¿A qué sí Alexa?

- El teletrabajo. Ya era una tendencia, y el COVID-19 lo ha acentuado, cada vez más personas podrán trabajar desde casa, lo que ayudará a la conciliación familiar.

Pero, además, la revolución digital también trae consigo impactos en el empleo y la desigualdad que veremos a continuación.

Impacto en el empleo 

¿Pueden dejarnos las nuevas tecnologías sin trabajo a los seres humanos? Para responder a esta pregunta hay que tener en cuenta varias consideraciones:

- La automatización de los puestos de trabajo “efecto sustitución”. Existe la creencia de que el desarrollo de mejores tecnologías tiene efectos negativos en el empleo. Esta creencia se basa en los temores de la “automatización”, es decir, que las máquinas y las nuevas tecnologías puedan reemplazarnos como trabajadores. De hecho, algunos estudios han revelado que alrededor del 40% de los trabajos actuales, podría ser sustituidos por una máquina en el futuro. Para algunas personas estos estudios son muy alarmistas, ya que los puestos de trabajo se componen de múltiples tareas y solo algunas de ellas son susceptibles de automatización. Bajo este enfoque, el porcentaje de puestos de trabajo en riesgo de ser reemplazados sería mucho más bajo.

- El aumento de la productividad “efecto complementariedad”. Cuando los trabajadores disponen de mejor tecnología son mucho más productivos. Así, la revolución digital nos permite tener ordenador e internet con los que trabajar mejor, comunicaciones más rápidas para hacer negocios, realizar más formaciones online para ser mejores trabajadores etc. La mayor productividad se traduce en menos costes para las empresas, mejores salarios y productos más baratos, lo que hace que aumente el consumo y con ello se la producción haya que contratar a más trabajadores.

- La creación de nuevos productos y nuevos empleos. La revolución digital ha permitido que surjan nuevos productos y servicios que antes no existían, como los móviles, las tablets, las redes sociales las aplicaciones. Todo esto hace que, aunque se destruyan algunos empleos, surjan otros nuevos. Hace 30 años no habían Community Manager que gestionan redes, ni diseñadores de páginas web ni influencers.

En definitiva, si nos basamos en revoluciones tecnológicas anteriores, al final siempre se crea más empleo del que se destruye, pero la cuestión es cuánto tiempo tiene que pasar para lograrlo. Aunque a largo plazo pueda haber más empleo, hay personas que a corto plazo se ven perjudicadas. Si una persona ha trabajado 20 años en una cadena de montaje y de repente una máquina le sustituye, esa persona no puede aprender a diseñar una página web de la noche a la mañana, y puede ver que no puede encontrar un trabajo en mucho tiempo porque no tiene la cualificación.

Impacto en la desigualdad

La revolución digital ha creado una polarización en los puestos de trabajo, en donde tenemos dos tipos de trabajos muy diferenciados con salarios muy desiguales:

- Los puestos que son complementarios con la tecnología. Aquellas personas que está cualificadas para realizar tareas en donde pueden apoyarse en la tecnología, están viendo como su productividad aumenta, lo que les está permitiendo ganar mayores salarios.  Como por ejemplo, los ingenieros, los matemáticos y los informáticos.

- Los puestos en donde la tecnología puede sustituir a los trabajadores están viendo como sus salarios disminuyen, e incluso algunas profesiones desaparecen. Por ejemplo, los trabajadores de cadenas de montaje o los tejedores son cada vez menos necesarios.

Por lo tanto, vemos como tenemos una parte de la población que se aprovecha del uso de la tecnología para aumentar su productividad y gana más dinero, mientras que otra parte de la población ve que la tecnología le sustituye y se queda sin trabajo o su salario baja.

¿Entonces que hacemos con esas personas que son desplazadas?

Los gobiernos tienen que tratar de que todos los ciudadanos puedan adaptar sus habilidades al nuevo mundo digital. Para ello es clave:

- La inversión en capital humano, es decir, formar a la población para que adquiera habilidades complementarias al progreso tecnológico y pueda aprovechar las oportunidades de la revolución digital. 

- El sistema educativo debe evolucionar conforme lo haga la sociedad. Hay que adaptar el sistema educativo para que los alumnos puedan aprender las habilidades necesarias que aprovechar el mundo digital. Seguimos dando las asignaturas como hace 200 años y ahora vivimos en mundo totalmente diferente. 

Retos de la revolución digital

No todo son ventajas en la revolución digital, y es que todos estos cambios plantean una serie de retos a los que el mundo tendrá que poner solución de alguna manera:

- La ciberseguridad. El mundo digital ha provocado nuevas actividades delictivas: el fraude digital, el ciberterrorismo, la piratería, y el mal uso de los datos de los clientes.

- La vigilancia en masa. Las grandes compañías como Google o Facebook tienen cada vez más información. Saben dónde vivimos, qué comemos o a dónde viajamos.

- Fake news. Cada vez tenemos que esforzarnos más para distinguir la verdad de la ficción Esta situación se debe en gran medida a que medios profesionales se han visto remplazados por los medios sociales, donde la motivación de muchas personas consiste en atraer a los usuarios a los contenidos, para luego ganar dinero con publicidad. Estas personas no quieren informarnos, sólo quieren nuestra atención.

- Desigualdad. La revolución digital trae consigo más desigualdad en donde las personas que no se adaptan verán cada vez más reducido su salario.

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