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Los experimentos de 2014 - Es mentira

Mi historia con las oposiciones


- Prólogo - Believer

- La decepción de 2006 - Only human

- El fracaso de 2008. -19 días y 500 noches después

- El caballero blanco de 2010- Oh ángel sent from up above.

- La semilla de 2012 - Moving. 

- Los experimentos de 2014 - Es mentira

- La prueba beta de 2016. - Whatever it takes

- El último gran héroe de 2018. - Eso que tú me das

- La prueba de fuego de 2021 - A contracorriente

- La mentalidad sublime de 2023. (en curso)


Consejos para afrontar las oposiciones de educación (Próximamente)


Para estas oposiciones de 2023 he decidido elaborar una guía y unos consejos para ayudar a los miles de opositores que sueñan con una plaza. Pero para entender todo lo que tengo que contar es necesario que conozcas primero mi historia. Hoy seguimos con la quinta parte: los experimentos de 2014.

Los experimentos de 2014.

Después de la congelación de las oposiciones en 2012, el Gobierno decidió prorrogar, durante 2013 y 2014, su decisión de que solo se podrían sacar plazas equivalentes al 10% de la tasa de reposición (se cubría una plaza por cada diez funcionarios que causaban baja). En la práctica, eso suponía una nueva congelación en las oposiciones de esos años.

 

Mientras tanto, en lo personal, había decidido que en el curso 2012-2013 quería trabajar en Granada. Esto me permitiría acercarme algo más a casa, y además, disfrutar de una las ciudades más maravillosas de España. Granada es una de esas ciudades cautivadoras que le ofrece a uno todo lo que pueda desear: playa, montaña, nieve, vida nocturna, eventos culturales, etc. Además  el hecho de estar más cerca de casa, ayudó a tener muchas visitas de familiares y amigos. “Granada nunca falla”.

 

En ese 2012, conseguía el objetivo de aprobar las 18 asignaturas que me permitían obtener mi segunda licenciatura, por lo que era el momento de buscar nuevos proyectos. A partir de ahí, pensé en esa semilla que “J” había puesto en mi mente meses atrás. ¿Se podría desarrollar un método de preparación que valiera para todas las especialidades de secundaria y FP? Me di cuenta, que cuando uno se propone un proyecto de tal magnitud, debe empezar por aquello que controla. En mi caso, la especialidad que había conseguido descifrar era economía.  

 

“J” había engrasado una máquina que manejaba con maestría. Los resultados estaban ahí. En el último año, de 8 personas que nos habíamos preparado con él, 6 habíamos obtenido la plaza (la mayoría sin apenas baremo). ¿Cómo mejorar algo que bordea la perfección? Por una parte, la defensa de la programación y la unidad didáctica carecía de ningún tipo de fisura. Todos los detalles estaban tan estudiados y tan perfeccionados que el margen de mejora era prácticamente nulo. No en vano, de las 8 personas del grupo de preparación, la mínima nota había sido 9,2. Poca broma.

 

Por otro lado, también el 100% habíamos aprobado el tema escrito. Estaba claro que el sistema de diferenciación suponía una de las claves de la preparación. Además, las correcciones de “J” jugaban un papel trascendental para que nuestros temas acabaran por sobresalir por encima de todos los demás. De hecho, “S” y yo habíamos obtenido un 10 y un 8,9 marcando las diferencias con el resto de opositores de nuestros respectivos tribunales. 

 

Debe quedar claro que cualquier preparación que consiga que todos y cada uno de sus opositores apruebe el tema escrito, puede ser considerada de éxito. Más aún si la mayoría consiguen una nota lo suficientemente alta para que el 75% (6 de 8) consigan una plaza. Sin embargo, mientras que en la programación didáctica se había llegado al máximo nivel de excelencia (todos más de un 9), en el tema escrito algunos compañeros se habían quedado en un 6,5. ¿Pudiera ser que algunos compañeros no hubieran aplicado en el tema escrito todos los consejos de “J”? ¿o tal vez algunos, como “S” o yo, habíamos ido un paso más allá en el proceso de diferenciación? Y si ese era el caso ¿quedaba un pequeño margen de mejora en un sistema de preparación casi perfecto?

 

A partir de ahí, el objetivo se centraba en identificar, con todo lujo de detalles, todos los pasos que habíamos seguido aquellos que habíamos alcanzado sobresalir muy por encima de los demás. Una vez identificados, una cuestión se levantaba por encima de las demás. ¿Se podría enseñar a cualquier opositor a llegar a un tema escrito que le permitiera destacar con independencia del contexto en el que fuera corregido?

 

La pregunta no era baladí.  

 

Si lo que se pretendía era tratar de demostrar la ciencia que había detrás de un tema escrito, solo había una manera por la que empezar. Utilizar el método científico.

 

Para aplicar el método científico, primero debemos partir de una serie de observaciones (cómo se han hecho los temas en la oposición y qué notas han sacado). Luego, establecer una serie de hipótesis (qué factores pueden influir en obtener una mayor nota). Y por último, verificar que esas hipótesis se dan en la realidad.

 

Lo primero que me di cuenta en mi proceso de investigación, es lo poco que saben las personas acerca de las razones por las que pueden haber obtenido una nota alta. El problema es que muchos han obtenido una buena nota sin ningún proceso de reflexión. Algunos han memorizado el tema de su academia o de su preparador. Otros han podido elaborar sus propios temas siguiendo algunos consejos, pero no se han parado a pensar mucho en ello. No nos equivoquemos, seguro que si el tema ha sido calificado con una gran nota, había una gran cantidad de cosas que estaban bien hechas. Pero también puede ser que hubiera algunas otras que no lo estaban tanto. O puede ser que ese tema fuera brillante, pero había otros a los que no se llegó a un gran nivel de excelencia. El problema es que la mayoría de personas no sabían diferenciar los aspectos que hacían un tema superior a otro.

 

NOTA. Esto explica por qué aquellas personas que sacan su oposición al primer intento y se lanzan a ser preparadores, suelen cosechar resultados bastante dudosos. Al no saber las razones de su éxito dan palos de ciego en la preparación, para desgracia de sus opositores. Y es que, si algo se puede decir de un preparador, es que la experiencia suele marcar diferencias. 

 

Pronto me di cuenta de que el mundillo de las oposiciones está lleno de falacias acerca de cómo hay que hacer un tema escrito. Personas que te aseguran que los temas cortos son mejor valorados por un tribunal, solo porque “la prima de la cuñada de la amiga de su pareja” sacó una nota alta con un tema de 5 folios (conocida como la falacia de la evidencia anecdótica). O aquellos que aseguran que conocen a varias personas que nombraron a 50 autores y que por ese motivo sacaron la plaza (la falacia post hoc o falacia de la causa falsa). Luego te encuentras a personas que cogen estos dos consejos: hacen un tema de 5 folios y nombran 50 autores, y después de sacar un 2 de nota dicen que las oposiciones son cuestión de suerte, porque precisamente con esas dos cosas hubo varias personas que se sacaron la plaza.

 

Nota. A algunas falacias contribuyen, y de gran manera, muchas academias y preparadores. Una de mis falacias favoritas es la de supresión de pruebas o “cherry-picking”. Consiste en seleccionar únicamente las pruebas, datos y hechos que confirman o apoyan nuestro argumento, olvidando u obviando el resto de datos. Francis Bacon, creador del método científico, escribió acerca de un hombre que acudió a  la iglesia y le mostraron el cuadro de marineros que había sobrevivido al naufragio gracias a ser creyentes. Entonces, esa persona se giró y preguntó ¿Dónde está el cuadro de los marineros que se ahogaron a pesar de ser creyentes?

 

Cabe recordar esta anécdota cuando muchos preparadores o academias alardean de las estadísticas de los opositores que obtienen plaza gracias a su método de preparación. Uno podría preguntarse ¿dónde están las estadísticas de todos aquellos que suspendieron usando el mismo método?

 

La cantidad de falacias es tan grande que llegué a la conclusión de que tenía que extraer mis propios datos. Necesitaba elaborar mis propios experimentos con una buena cantidad de participantes. Elaboré una lista de las muchas variables que quería estudiar y cogí a opositores que hacían temas escritos y a profesores funcionarios que corregían haciendo de tribunal. Empecé de manera aislada, tratando de mostrar qué factores podrían tener más peso de manera individual a la hora de hacer un tema que destacara sobre los demás. Una vez descubiertos, llegó el momento de realizar pruebas haciendo diferentes tipos de mezclas.

 

Mi proceso de experimentación duró dos años y medio (de enero de 2013 a junio de 2015). Una vez terminado, confirmé los grandes aciertos que tenía “J” a la hora de enseñarnos a diferenciar los temas (no fue una sorpresa, ya que la evidencia empírica de 2010 ya lo había mostrado). Los experimentos mostraron que los factores por lo que había destacado mi tema en 2010 era todo aquello en lo “J” había puesto el foco (algo que él había aprendido a través de sus años de experiencia). Sin embargo, en el proceso descubrí otra serie de factores que tenían más importancia de la que en un principio pensaba. Había un pequeño espacio de mejora.

 

Pero sobre todo, los experimentos me ayudaron a comprobar que la suerte juega un papel muy reducido en las pruebas. También fueron claves para descubrir las muchas falacias que rodean a las oposiciones, en base a ser repetidas una y millón veces. Mentiras que se transmiten de generación y generan confusión y desconcierto, lo que al final provoca que la gente piense que todo depende de la suerte. Por ello, la canción de hoy es “es mentira”, porque sin duda que “es mentira que un burdo repetido merezca ser verdad”.



Muchas personas que lean esto pensarán lo que yo pensé en ese 2015. Estos experimentos están muy bien, pero suponen una “situación controlada” que no tiene por qué cumplirse en el mundo real. Si quería demostrar que existía un método que te permitía destacar y que hacía que la oposición no fuera cuestión de suerte, necesitaría una oposición real con opositores reales. Para eso tendríamos la prueba beta de 2016.


Mi historia con las oposiciones


- Prólogo - Believer 

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- La prueba de fuego de 2021 - A contracorriente

- La mentalidad sublime de 2023. (en curso)


CONSEJOS PARA AFRONTAR UNAS OPOSICIONES DE SECUNDARIA Y FP 

- Consejo 1: busca un buen preparador

- Consejo 2: gestiona tu tiempo

- Consejo 3: adáptate al sistema

- Consejo 4: (próximamente)

- Consejo 5: (próximamente)

- Consejo 6: (próximamente)


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