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Consejo 4 oposiciones 2023. Ponte dificultades

 


Michael Jordan, para muchos el mejor deportista de todos los tiempos, se encontró con un gran problema a inicios de su carrera. Literalmente cada vez que tocaba el balón, una cantidad innumerable de flashes de cámara se disparaban hacía él en busca de la foto perfecta. El problema venía de que estas luces de flash le deslumbraban, provocando una ceguera de una décima de segundo y perjudicaban a su juego.

 

Para solucionar el problema, Jordan contrató a un DJ para que le instalara las luces que este llevaba a las discotecas y las situara en los fondos y en las esquinas de su campo de entrenamiento. Mientras Jordan entrenaba, estas luces se disparaban de manera aleatoria apuntando siempre a sus ojos. A Jordan le gustó tanto, que pidió poder viajar con las luces a los partidos fuera de casa, pero ante la dificultad de trasladar el equipo, se hizo con unas gafas que simulaban el mismo efecto. 

 

Acababan de nacer las luces estroboscópicas.

 

Cuando le preguntaron por las luces, Jordan explicaba que estas hacían más difícil ver el objetivo de la canasta, pero que, con el paso de los días, su cerebro se empezaba a acostumbrar a estas dificultades. Pero el gran avance venía al quitarse las gafas y volver a la realidad. Su cerebro empezó a responder más rápido y a tener más agilidad mental e incluso a percibir situaciones antes desconocidas.

 

La clave de las luces estroboscópicas es que te requieren un nivel de concentración tan alto que luego no es necesaria tanta exigencia. La realidad se vuelve más sencilla y parece que todo se mueve más lento, pero lo que ocurre  es que es tu cerebro es el que funciona más rápido. Con el paso del tiempo, Jordan admitía que los flashes dejaron de molestarle y le hicieron mejor jugador. Lo que había pasado es que habiía habituado a su cerebro a una sensación de dificultad que luego no existía.

 

Y es que, si se entrenan los músculos, ¿por qué no se puede entrenar el cerebro?

 

Consejo 4. Ponte dificultades

 

Uno de los mayores errores que cometen los opositores es no someter a su cerebro a un elevado nivel de exigencia tal y como el que va a suponer el examen de la oposición. No me malinterpretes, muchísimos estudian una cantidad indecente de horas al día durante meses, pero muy pocos someten a su cerebro al tipo de estrés que van a soportar el día del examen.

 

Ya sé lo que estás pensando. Mira Javi, yo vivo estresado todo el maldito día con la oposición, así que mi cerebro ya tiene exigencia suficiente. Pues lamento decirte que es posible que tu cerebro esté más acomodado de lo que piensas, y que probablemente estés cometiendo unos errores que te pueden llevar al suspenso. Vamos a verlo parte por parte.

 

Tema escrito.

 

La mayoría de opositores se limitan a memorizar el tema escrito y hacer repasos periódicos en los que mentalmente se repite el tema. Es lo que llevamos haciendo desde pequeños ¿no? Nos aprendemos la lección y luego la repetimos como un papagayo. Y este método sería muy bueno siempre y cuando el examen de la oposición consistiera en repetir un examen de manera oral sin tiempo límite. Pero, en la oposición tienes 2 horas para escribir un tema sin parar y tu no has habituado ni a tu mano ni a tu cerebro a ese nivel de estrés.

 

Y es que todos los meses de junio oyes los mismos comentarios en los opositores. Cientos de personas que suspenden un examen porque no les ha dado tiempo a terminar el examen. Otros cuantos cientos suspenden (sin saberlo) porque ante la falta de costumbre de escribir rápido, su examen tenía una presentación inaceptable para un futuro profesor: fallos de concordancia en la redacción, letra ilegible y un largo etcétera de errores que se suceden. 

 

Aquí el procesador de textos como el Word ha hecho mucho daño, muchos opositores se obsesionan con hacer y rehacer el mismo tema a Word una y otra vez hasta que creen que lo tienen perfecto. Una pérdida de tiempo total, cuando lo que deberían hacer es hacer el tema una y otra vez a mano, y corregir sobre ese tema escrito. ¿Se tarda más? Depende de cómo se mire, porque si escribiendo un tema escrito a mano lo recuerdo mucho mejor que sobre el Word, no necesitaré tantos repasos.

 

Los últimos estudios remarcan que el cerebro recuerda mucho mejor lo que ha escrito de puño y letra que cuando lo ha escrito a ordenador. Y las anotaciones, subrayados, o incluso dibujos que podemos hacer de nuestro puño y letras y en diversas partes del folio son mucho mejor organizadas y asimiladas por nuestro cerebro. Escribir a mano acaba saliendo a cuenta. ¿Por qué los opositores no lo hace? Porque es más cómodo hacerlo a word. 

 

Además, aquí la clave es reproducir la situación de tensión real del examen. El cerebro debe habituarse a la situación de estrés que requiere poder condensar toda la información en tan solo dos horas y hacerlo de manera eficiente respetando siempre los cánones de formato que se esperan de un futuro profesor (respetar márgenes, no tener faltas ortográficas, no hacer muchos tachones).  Pero no solo el cerebro, también debemos habituar a nuestra mano. Pensar que llevo varios años sin escribir 2 horas seguidas a una velocidad de vértigo y que voy a llegar al día de mayor presión y lo voy a hacer bien, es pensar mucho de nosotros.

 

Si como opositor no haces estas pruebas de manera periódica para entrenar a tu mano y a tu cerebro, estás comprando muchas papeletas para el desastre el día de la oposición. El tribunal de oposiciones no te va a corregir tu tema de Word ni te va a dar tiempo ilimitado. Hay que ponerse dificultades, como Jordan con sus gafas.

 

Parte práctica

 

En la parte práctica la mayoría de opositores se limitan a hacer todos los ejercicios que alguien les ha facilitado y los repiten una y otra vez. Normalmente la mayoría se limita a hacer todos los ejercicios de un tipo y al acabar pasa al siguiente tipo. Lo que ocurre con este sistema es que el cerebro mecaniza los pasos a seguir para cada tipo de ejercicio, e incluso memoriza el resultado para la siguiente vuelta, de manera que, si me equivoco, automáticamente suelo saber el error de inmediato. Con cada “vuelta” el cerebro trabaja menos y menos y se limita a repetir pasos sin entender lo que está haciendo.

 

Este sistema les ha dado muy buenos resultados a muchas personas en la universidad, donde muchos exámenes eran básicamente los mismos ejercicios que ya teníamos, pero cambiando los números, y donde, además, nos daban tiempo de sobra para resolverlos. Como nuestro cerebro había sido entrenado de manera mecánica para seguir los pasos sin pensar, el éxito estaba casi garantizado, ya que el examen era igual.

 

Pero la oposición, me temo, no funciona así. Por un lado, en rara ocasión nos vamos a encontrar ejercicios en los que hay que seguir los mismos pasos exactos que ya teníamos. Cada vez vemos más exámenes que empiezan a mezclar ejercicios de varios tipos y en donde casi siempre hay algún tipo de dificultad para la cual no estábamos acostumbrado. Por otro lado, tenemos un tiempo límite para resolver todos los ejercicios. 

 

La cuestión es que muchas veces cuando vemos el examen resuelto, este no parecía tan complicado. Pero cuando los opositores lo ven el día del examen empieza el estrés, ya que han entrenado a su cerebro para trabajar de manera mecánica, pero no para encontrar soluciones bajo la presión del reloj. No hemos trabajado el cerebro para buscar soluciones, sino para resolver siempre los mismos pasos una y otra vez, y al llegar el día del examen, bajo presión, nuestro cerebro se bloquea. 

 

Se pueden hacer muchas cosas para entrenar el cerebro. Escoger ejercicios de varios tipos al azar, por ejemplo la misma cantidad que habría en un examen, luego poner en marcha el cronómetro y resolverlos de la misma manera que deberíamos hacerlo el día del examen. También podemos inventarnos ejercicios, mezclando apartados diferentes e intentar resolverlos. Este método tiene el inconveniente de no saber con certeza si nos equivocamos, pero al mezclar conceptos estamos sometiendo a un entrenamiento de estrés al cerebro, algo que sin duda mejorará nuestra capacidad. 

 

Aquí cada especialidad tiene sus particularidades, pero lo ideal sería continuamente dar estímulos nuevos al cerebro, y enfrentarle a ejercicios nuevos que no ha visto anteriormente (o que vimos hace mucho tiempo) e intentar siempre resolverlo sin saber la solución y dentro de un tiempo limitado. Así, al llegar a examen, el cerebro en lugar de bloquearse irá en esa búsqueda de soluciones que lleva entrenando durante meses.

 

Parta didáctica (mi favorita)

 

Es sin duda la parte que peor preparan los opositores, que suelen poner todo tipo de excusas para no pasar el trago de exponer en público. Algunos directamente no hacen una defensa de 30 minutos hasta el día del examen o nunca la hacen en público. Otros hacen la defensa, pero con un montón de folios delante que les sirve de chuleta, o simplemente empiezan a hablar sin ningún tipo de control del tiempo.

 

Todo esto acostumbra al cerebro a no buscar soluciones. Si no me acuerdo de algo no pasa nada, porque tengo mi chuleta delante. Como no controlo mi tiempo, me enrollo sin buscar ninguna solución al respecto, sino que simplemente digo todo lo que se me pasa por la cabeza.

 

El mundo real tampoco funciona así. Tendremos que hacer una defensa sin poder leer y en un tiempo determinado.  Si nos quedamos en blanco o si nos pasamos de tiempo suspenderemos o en tendremos una nota de lo más discreta. Año tras año estas son los principales motivos que le llevan a los opositores a no conseguir sus objetivos en esta parte didáctica, clave de la oposición. Simplemente, no han entrenado su cerebro para ello. No se han puesto dificultades.

 

Lo ideal en esta parte es preparar la defensa en situaciones reales. Hacer una defensa sin ningún tipo de ayuda y siempre ciñéndose al tiempo establecido. Repetir una y otra vez hasta que lo dominemos. A partir de ahí podemos poner dificultades que simulen el examen real. Por ejemplo, el día de la defensa no sabemos que unidad tendremos que defender, podemos elegir una unidad didáctica al azar, darnos una hora de preparación (como el día del examen) y a partir de ahí hacer la defensa. Así trabajamos esa búsqueda de soluciones del cerebro.

 

Lo mismo ocurre con la situación de nervios o estrés. Es imposible imitar la tensión del día del examen, pero podemos simularla. Mi preparador se llevó un día a su perro que no paro de ladrar durante toda la defensa de un opositor a escasos metros de él. No es el mundo real, pero es una situación de estrés que incrementa la dificultad de la defensa. Podemos hacer la defensa en situaciones en las que estemos cansados, o poniendo música alta, o delante de personas de las que nos dé vergüenza. Lo que sea vale, siempre que ayude al cerebro a buscar soluciones.

 

Conclusiones

 

Es curioso que todos tenemos claro que para mejorar nuestro cuerpo hay que entrenar y que es necesario un cierto sufrimiento. Cuando vamos al gimnasio sabemos que para conseguir objetivos ambiciosos tenemos que someter al cuerpo a cierto estrés, y que además es positivo cambiar los estímulos cada poco tiempo, porque que si el músculo se acostumbra deja de mejorar. Lo mismo ocurre si queremos ganar resistencia física, sabemos que cada vez tendremos que correr más tiempo o más rápido si queremos mejorar. “No pain no gain” (sin sufrimiento no hay ganancia) es el lema de muchos amantes del deporte.

 

Sin embargo, no hacemos el mismo trabajo con el cerebro, repetimos los mismos estímulos una y otra vez, estímulos que no se parecen a cómo son las pruebas de verdad. De esta manera, no es sorprendente que cuando llega el examen real, nuestro cerebro se paralice y no sea capaz de encontrar la solución al ejercicio o hacer la defensa como la teníamos planeada.

 

Si llevas meses opositando y sientes que siempre estás haciendo lo mismo, si no estás dando nuevos estímulos a tu cerebro y te limitas a memorizar temas y resolver los mismos ejercicios una y otra vez estás adormeciendo a tu cerebro. 

 

Ponte dificultades.



LA PREPARACIÓN PARA UNAS OPOSICIONES DE SECUNDARIA Y FP


Mi experiencia en la preparación de oposiciones (resumen)


- Prólogo - Believer

- La decepción de 2006 - Only human

- El fracaso de 2008. -19 días y 500 noches después

- El caballero blanco de 2010- Oh ángel sent from up above.

- La semilla de 2012 - Moving. 

- Los experimentos de 2014 - Es mentira

- La prueba beta de 2016. - Whatever it takes

- El último gran héroe de 2018. - Eso que tú me das

- La prueba de fuego de 2021 - A contracorriente

- La mentalidad sublime de 2023. (en curso)


CONSEJOS PARA AFRONTAR UNAS OPOSICIONES DE SECUNDARIA Y FP 

- Consejo 1: busca un buen preparador

- Consejo 2: gestiona tu tiempo

- Consejo 3: adáptate al sistema

- Consejo 4: ponte dificultades

- Consejo 5: no te creas todo lo que oyes

- Consejo 6: Sé diferente (próximamente)

- Consejo 7: Afila el hacha (próximamente)


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