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La decepción de 2006 - Only human

Para estas oposiciones de 2023 he decidido elaborar una guía y unos consejos para ayudar a los miles de opositores que sueñan con una plaza. Pero para entender todo lo que tengo que contar es necesario que conozcas primero m historia. Hoy empezamos con la primera parte: la decepción de 2006.


Era septiembre de 2005 y había decidido que quería opositar para profesor de economía de secundaria. No fue una decisión fácil, pues como alumno de ADE mi objetivo siempre había sido trabajar en banca. No era una mala opción en aquella época en la que bancos y cajas estaban “on fire” y donde uno podía hacer una buena carrera que le permitiera ganar un elevado salario. Y es que, en plena burbuja inmobiliaria, la banca era el caballo ganador. 

 

Sin embargo, durante ese 5º año de la licenciatura de ADE había cambiado de opinión. Llevaba desde los 18 años entrenando a baloncesto con niños de diferentes categorías, y la enseñanza me reportaba una gran satisfacción que no podría alcanzar en la banca. Además, mis prácticas de 3 meses en verano en la caja de ahorros de mi ciudad no habían sido especialmente ilusionantes.

 

La decisión estaba tomada, con tan solo 22 años, empezaba mi rumbo como opositor. Lo primero, necesitaba el CAP, Curso de Adaptación a Profesor (que más tarde sería sustituido por el Máster), así que me matriculé en mi universidad. Afortunadamente, en esos años el CAP se obtenía sin excesivos esfuerzos (y apenas unos 200 euros) y obtenías el título a tiempo para poder opositar ese mismo año.

 

Una vez matriculado llegó el momento de apuntarme a una academia que me explicaría todo el proceso. 

 

- “Mira Javi, la oposición son 71 temas relacionados con contenidos ya vistos en la carrera. Luego te sortean 2 bolas y tú eliges el tema que mejor te sepas. Además, tenemos la práctica, que es una mezcla de ejercicios de micro, macro, contabilidad, matemáticas financieras etc. No te preocupes, nada que no hayas visto en la universidad” 

 

– “Parece fácil, oye ¿Y qué es eso de la programación didáctica?, me han dicho que es complicado”.

 

- “No te preocupes Javi, eso ya lo veremos si pasas la primera prueba, es decir, a finales de junio”.

 

Y sí que parecía fácil. Mi camino por la universidad había sido relativamente sencillo: mi capacidad de estudio me ayudaba con las asignaturas más teóricas; mi habilidad natural con los números me ayudaba con todas las materias más relacionadas con aspectos matemáticos, punto en donde claramente destacaba. Y es que, siempre fui más de práctica que de teoría.

 

En mi mente la parte práctica era mi punto fuerte y en donde sin duda sacaría ventaja sobre el resto de opositores. ¿71 temas? “Bueno, son bastantes, pero tengo para estudiar todo un año, así que podré estudiarme todos” (reflexión que más de un opositor novato ha hecho justo antes de empezar y que acaba de provocar una carcajada de los opositores más veteranos).

 

Repito que parecía fácil. Así que tampoco había mucha prisa por empezar. La feria de Albacete es en septiembre, del 7 al 17, y hay dos cosas que debes saber sobre ella: la primera es que los albaceteños vamos a la feria todos los días un mínimo de 10 horas al día, y la segunda es que necesitas un par de semanas para recuperarte. Así, no iba a empezar con la oposición hasta octubre.

 

Nota: puedes apuntar el primer error que cometen los opositores: pensar que pueden sacar una oposición en 9 meses. Para que te hagas una idea, yo recomiendo a la gente que ayudo en la preparación un mínimo de 18 meses, con independencia de que hayan opositado antes o no. Pero más sobre ello más adelante.

 

Y llegó octubre. Iba a la academia todos los sábados por la mañana. La labor de la academia se centraba en explicarnos la parte práctica a través de una batería de ejercicios durante las 4 horas de las que disponíamos cada sábado. Ese día nos entregaban los 2 temas semanales correspondientes, sin más instrucciones que el tener que estudiarlos.

 

La planificación parecía bastante clara. El objetivo era estudiar los dos temas que me daba la academia a la semana y repasar toda la práctica correspondiente. Como opositor de solo 22 años, sin ninguna responsabilidad, tuve la fortuna de que mis padres pudieron hacerse cargo de todos los gastos y pude emplearme en mente, cuerpo y alma, solo y únicamente a estudiar (suerte de la que carece un elevadísimo porcentaje de opositores que debe combinar oposición con trabajo y/o hijos y que les coloca en una clara desventaja).

 

Durante ese primer trimestre mi capacidad de estudio fue mi gran aliado. Dedicando únicamente las 4 horas de la mañana fui capaz de llevar ese ritmo marcado de dos temas por semana, y al acabar diciembre, en sólo 3 meses, ya me sabía de memoria con puntos y comas 24 temas de los que podía escribir 20 caras (como lo oyes). En el siguiente trimestre, era consciente de que, si seguía acumulando temas, iba a ser complicado ser capaz de recordarlos todos. Así que, dedicaría las 4 horas de la mañana a memorizar los dos nuevos temas semanales y otras 4 horas de la tarde solo para repasar. En esos 3 meses de enero a marzo, con 8 horas diarias, fui capaz se sumar otros 24 temas para un total de 48.

 

Al llegar abril estaba totalmente exhausto, pero, con solo dos bolas de sorteo de temas, no podía permitir dejar a la suerte que no me cayera ninguna. Si quería seguir sumando, tenía que añadir más horas. Y eso es lo que hice, añadir por la noche otras 4 horas de 10 de la noche a 2 de la mañana, hora que cerraba la mítica biblioteca del sol. Mi horario en esos últimos 3 meses fue de 9 de la mañana a 1 del mediodía, de 4 a 8 de la tarde y de 10 a 2 de la mañana. 12 horas diarias.

 

Nota: también debes apuntar una de las excusas más repetidas por los opositores “no tengo tiempo”. Sea cual sea tu situación particular, puedes y debes sacar más horas. Siempre se puede hacer un sobreesfuerzo.

 

Y llegó el día de la oposición. El examen era a finales de junio en Guadalajara, y aunque cansado, llegaba totalmente confiado y seguro de que sacaría una nota muy elevada (se han oído más carcajadas). No era para menos, en menos de 9 meses había memorizado 67 temas de 71 posibles y dominaba toda la parte práctica. ¿Qué podía salir mal?

 

Salieron dos temas que me sabía (como era de suponer) y una práctica que en el momento parecía asequible. Teníamos dos horas para hacer el tema, así que como un loco me puse con el que mejor me sabía. Al terminar, había desarrollado mi tema de memoria, sin olvidar ni un solo punto, ni una coma, para un total de 20 caras. La práctica, aunque consciente de que podía tener algunos fallos, también había salido bien, con lo que solo quedaba esperar unos días a ver las notas.

 

Volví a Albacete, y mientras todo el mundo me preguntaba qué tal había ido, yo aseguraba que no esperaba obtener menos de un 8 en el tema escrito, ya que mi tema estaba perfecto (¡oh! ¡el “tema perfecto”! si pudiera volver atrás en el tiempo me pegaría una bofetada intertemporal por haber dicho esa frase). 

 

Las notas salieron y mis ojos no daban crédito a lo que veía. Menos de un 3 en el tema escrito, insuficiente para pasar a la siguiente fase. Mi primera reacción, ignorante yo, fue pensar que había un error y reclamé, ya que debería haber algún fallo a la hora de pasar la nota. Para mi sorpresa el tribunal ratificó mi nota, sin dar más explicaciones, mi tema escrito no merecía ni un miserable 3. 

 

En mis siguientes días, más que enfadado o molesto, estaba totalmente desconcertado.  ¿Qué había pasado en la oposición? Estaba claro que había hecho un gran esfuerzo, estudiar todos los días durante 9 meses, los últimos hasta 12 horas al día, para llegar a memorizar hasta 67 temas. 

 

Y es aquí cuando empieza el deporte olímpico más practicado por los opositores suspensos: buscar culpas. Algunas de las personas que intentaron ayudarme achacaron diferentes razones.

 

- “Tienes mala letra Javi”. Era cierto, pero había hecho un esfuerzo enorme durante el examen, y en la universidad ni un solo profesor se había quejado de ello. Además, ¿una letra regular es excusa suficiente para tener menos de un 3? No podía ser eso.

 

- “Oye Javi, a lo mejor es que el tema no lo has hecho tan bien”. Había escrito 20 caras y  había clavado con pelos y señales mi tema de la academia. Tampoco podía ser eso.

 

Y es aquí cuando escuché el culpable favorito de los opositores suspensos.

 

- “Javi, olvídate, en la oposición todo es cuestión de SUERTE” o “por algún motivo no les habrá gustado, pero eso depende de ellos no de ti” o “si te lo hubieran corregido otras personas diferentes podrías haber sacado sacar un 8”. Y por supuesto, mi favorita: “esto es una lotería Javi”. 

 

Whaaaaaaaaaaaaaaaaaat!!!!????? Lo siento, pero no me lo trago. ¿Me estás diciendo que han corregido mi tema 5 personas diferentes, y han considerado que no merece ni un mísero 3? Porque para sacar un 2 y pico de nota, está claro que las 5 personas tienen que considerar que mi tema es mediocre. Todos y cada uno de ellos han llegado a la misma conclusión y ¿pretendéis que piense que es por suerte?

 

Nótese que las dos primeras razones del suspenso (mala letra o no hacer bien el tema), ponen el foco en el opositor. No has hecho bien las cosas, la culpa es tuya. Sin embargo, la última razón pone el foco en los demás (la suerte o el tribunal). No depende de ti, no es culpa tuya y no hay nada que puedas hacer. 

 

Este es un escenario nuevo que se abre para la gente recién salida de la universidad, acostumbrada a que les den unos apuntes, memorizarlos, vomitarlos el día del examen y aprobar, en muchos casos con muy buenas notas. No hay margen de error, X implica Y, estudiar implica aprobar. Pero ahora resulta que, en una oposición X no implica Y.

 

En esta tesitura hay que hacer una elección a la hora de encontrar las razones del suspenso. Si decides que la culpa es tuya te carcomes por dentro por haberla cagado. Si decides que la culpa es de lo demás te puedes ir a dormir tranquilo. Si hablas con opositores suspensos verás la opción que han escogido la mayoría, pero es que si quieres sobrevivir a una oposición la elección parece fácil. Y nunca olvides que la necesidad de supervivencia es la necesidad más primaria de todas. Somos humanos después de todo.

 

Sin embargo, en mi caso ninguna de las opciones me convencía. De verdad que yo pensaba que había hecho todo bien, y era imposible que por mala suerte 5 personas diferentes pensaran justo todo lo contrario. Pero si no era yo, ni era la suerte, ¿qué era? ¿por qué menos de un 3? Pasé tiempo buscando la respuesta y no la encontré. 

 

Así que al final tomé la tercera vía: me resigné. No tenía ni idea de lo que había pasado. En ese caluroso verano de 2006 no sería capaz de descifrar la oposición y ver qué hay detrás de ella. Y es que “tal vez era tonto o tal vez ciego, pero humano después de todo”. 

 

Y por eso, nuestra canción de hoy es “Human”.

 


La decepción de 2006 se había consumado, habría que esperar a 2008.



Mi historia con las oposiciones


- Prólogo - Believer

- La decepción de 2006 - Only human

- El fracaso de 2008. -19 días y 500 noches después

- El caballero blanco de 2010- Oh ángel sent from up above.

- La semilla de 2012 - Moving. 

- Los experimentos de 2014 - Es mentira

- La prueba beta de 2016. - Whatever it takes

- El último gran héroe de 2018. - Eso que tú me das

- La prueba de fuego de 2021 - A contracorriente

- La mentalidad sublime de 2023. (en curso)


CONSEJOS PARA AFRONTAR UNAS OPOSICIONES DE SECUNDARIA Y FP 

- Consejo 1: busca un buen preparador

- Consejo 2: gestiona tu tiempo

- Consejo 3: adáptate al sistema

- Consejo 4: (próximamente)

- Consejo 5: (próximamente)

- Consejo 6: (próximamente)


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